danie
solo un pensamiento...
Celos tiene la luna con cada suspiro,
es que siempre vio:
tu reflejo en el espejo de mis deseos,
brumosa nívea de un crepitar,
un beso que hurta los jirones del sueño,
una sonrisa reluciente que petrifica a los astros ingenuos,
las gemas del insomnio añil,
luceros de la noche que no me dejan dormir.
Celos también tiene la noche porque por mas que se vista
con encaje y lencería negra no logra seducir
a los marinos sin puerto,
no logra robar algún suspiro del viento,
no puede enamorar al sol austral y al cometa fugaz.
Celos tienen porque anhelan ser puras como tu cuerpo,
tener la textura velada por el alba,
nadar y cantar como una náyade del océano
y así conquistar el brioso mar;
porque ansían tener tu emanación,
tu poder de hurtar el sueño
de los viajeros de nuestro tiempo.
Yo también confieso que tengo celos
por aquel reposo inquieto
que rompe la tela del olvido y el recuerdo,
le tengo celos a mi alma
que se escapa de este cuerpo
y se acerca a la tuya
dejando atrás el insomnio que me genera tu adiós,
cuida de ti y pernocta en el centro
de tu vientre perfecto.
Es qué se acoplen nuestras vidas es mi mayor sueño
y así poder dormir en el busto de la memoria eterna,
aferrarme a tu corazón, a la estepa del fecundo lino
y disolverme en tu brillo sombrío.
En las noches, el insomnio es un alud que me somete
y con codicia y tormento
mi alma se arrastra hacia la tuya
con su abatido y póstumo aliento.
es que siempre vio:
tu reflejo en el espejo de mis deseos,
brumosa nívea de un crepitar,
un beso que hurta los jirones del sueño,
una sonrisa reluciente que petrifica a los astros ingenuos,
las gemas del insomnio añil,
luceros de la noche que no me dejan dormir.
Celos también tiene la noche porque por mas que se vista
con encaje y lencería negra no logra seducir
a los marinos sin puerto,
no logra robar algún suspiro del viento,
no puede enamorar al sol austral y al cometa fugaz.
Celos tienen porque anhelan ser puras como tu cuerpo,
tener la textura velada por el alba,
nadar y cantar como una náyade del océano
y así conquistar el brioso mar;
porque ansían tener tu emanación,
tu poder de hurtar el sueño
de los viajeros de nuestro tiempo.
Yo también confieso que tengo celos
por aquel reposo inquieto
que rompe la tela del olvido y el recuerdo,
le tengo celos a mi alma
que se escapa de este cuerpo
y se acerca a la tuya
dejando atrás el insomnio que me genera tu adiós,
cuida de ti y pernocta en el centro
de tu vientre perfecto.
Es qué se acoplen nuestras vidas es mi mayor sueño
y así poder dormir en el busto de la memoria eterna,
aferrarme a tu corazón, a la estepa del fecundo lino
y disolverme en tu brillo sombrío.
En las noches, el insomnio es un alud que me somete
y con codicia y tormento
mi alma se arrastra hacia la tuya
con su abatido y póstumo aliento.
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