Ozztheus
Poeta recién llegado
El rielar de las velas cubre mis parpados,
cansados y sollozantes, meneando incesantes.
Las lagrimas de mis mejillas ya se habrían secado,
el frío de la noche de eso se ha encargado,
la soledad entre paredes que mis preguntas rellenan,
cuentan historias confusas las cuales me apenan,
¿Qué es el amor y los sentimientos?,
el acertijo más tumultuoso el cual ahuyentaba mi sueño.
Confundidos mis dedos acariciaban las sabanas,
eternas y sucias por aquellas, mis lagrimas,
la curiosidad dentro de mi cabeza sofocaba las ideas,
robaba la esperanza y sacrificaba la confianza.
Aún sin entender porque los ceños se fruncen,
porque las sonrisas se alzan y las mejillas se cansan
cuando aquellos a quienes llamamos "amigos",
llegan a acompañarnos en nuestro destino.
Tal vez la dulzura de la soledad ya me habría empalagado,
con tanta inocencia e ignorancia,
la cual que sobre mis almohadas se entrelaza,
sin embargo aún no comprendo, si tanta es mi ignorancia,
porque mi pecho punza y arde, y porque estas lagrimas,
no paran su alarde...
Y el rielar de las velas cubre mis parpados,
cansados y sollozantes, plañendo incesantes.
cansados y sollozantes, meneando incesantes.
Las lagrimas de mis mejillas ya se habrían secado,
el frío de la noche de eso se ha encargado,
la soledad entre paredes que mis preguntas rellenan,
cuentan historias confusas las cuales me apenan,
¿Qué es el amor y los sentimientos?,
el acertijo más tumultuoso el cual ahuyentaba mi sueño.
Confundidos mis dedos acariciaban las sabanas,
eternas y sucias por aquellas, mis lagrimas,
la curiosidad dentro de mi cabeza sofocaba las ideas,
robaba la esperanza y sacrificaba la confianza.
Aún sin entender porque los ceños se fruncen,
porque las sonrisas se alzan y las mejillas se cansan
cuando aquellos a quienes llamamos "amigos",
llegan a acompañarnos en nuestro destino.
Tal vez la dulzura de la soledad ya me habría empalagado,
con tanta inocencia e ignorancia,
la cual que sobre mis almohadas se entrelaza,
sin embargo aún no comprendo, si tanta es mi ignorancia,
porque mi pecho punza y arde, y porque estas lagrimas,
no paran su alarde...
Y el rielar de las velas cubre mis parpados,
cansados y sollozantes, plañendo incesantes.
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