John Mejía
Poeta asiduo al portal
Llegaste, inspiración…
Vestida en lo careto de un niño,
en el sudor proletario,
en una barricada inmovible,
un cerco de nubes viajeras,
y en el piloto automático del pensamiento.
Te vestiste en las lluvias de mayo y septiembre,
en un gélido diciembre,
en el lodo de las botas del campesino,
y hasta en los hoyuelos de una sonrisa.
Llegaste arrolladora,
conquistadora e irreverente,
con la frente en alto,
y tus manos acariciando hasta lo prohibido.
Llegaste como un torbellino,
batiéndome las entrañas,
ganando batallas viscerales,
derrotando gigantes:
envidia, egoísmo, rencor…
Llegaste tomándome de la mano,
lazarillo entre mis caminos,
profanando suelos lejanos,
bordando alegría entre la tristeza.
Llegaste, inspiración,
en campo de hortalizas,
en rosales y manglares,
y hasta en esa voz audible,
ante la brusca adversidad.
Llegaste haciendo nupcias entre mis labios,
entre mis dedos y el pensamiento,
entre mi voz y el corazón,
entre este soplo de vida… Mi inspiración.
Última edición: