isaac newton
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sin cadenas
borra aquella memoria; voraz, insume de recuerdos
y desdicha de placer, que conoce al perro a la mujer maltratada
quita de tu espejo ese volumen de enfermedades,
de cielo violento dentro de la cueva casi cueva.
casi devuelto vomita la tumba del azafrán.
Quitale la espina al pan, esconde la hija que rompe con el vuelo,
cada día, cada día; vuelta a la pared de la sombra azul
dime ¿Qué pasa con el cielo? Que mete la pata con un tigre negro, con
la espada del misionero, rompe cada hueso como rompe
la ola demasiadas veces.
Sin hablar de silencios rotos, muéstrame tu rodilla
infame me dices tu nombre, como el de los viejos
y malversar cada moneda cuesta dinero, pues esto
es tuyo, tuya el dedo, la plancha la mordida
que nunca paro vuelve al viento, como hijo, como padre.
Odio el gesto que place, que tiene comisuras de pares
que mete la tierra, que escupe el fuego pero es otra
¡es hubo!, la boca ya no grita, bebes velas del suplicio con alas
de fuego y tienes mas padre que el mio.
Ya no ruedes como cansancio, convierte tu alma
pesas como la mancha, y la mancha no existe
metes cada hoja, estratega del alma, hilo rojo
dulce de cacahuate, pan de aceite, convierte tu pelo
ponlo debajo, cambialo arriba
despójalo de casas y horribles pesadillas.
Duele el corazón que moja la piel, pero llorar,
llorar es vano, multiplica la corona, impide el hueco,
la desgracia con cola, la epífania que vuelve del cerebro
de la ostentosa del corazón impreso.
No muero por ser religioso, hago rodar la bola como espejo
sin olvidar la rima, sin proponer escape y sin ver los ojos
de una tumba ya marchada
Es la quinta vez en el mundo, compártelo, siente la boca
la costumbre, el ruido de la cura, con la imagen del salvador
con la gota del profanador y rueda como pájaro en su cabeza
hasta que acabe hasta que toque, muerde la vida que es mas que con anhelo
dulce victoria, mente cuerpo.
borra aquella memoria; voraz, insume de recuerdos
y desdicha de placer, que conoce al perro a la mujer maltratada
quita de tu espejo ese volumen de enfermedades,
de cielo violento dentro de la cueva casi cueva.
casi devuelto vomita la tumba del azafrán.
Quitale la espina al pan, esconde la hija que rompe con el vuelo,
cada día, cada día; vuelta a la pared de la sombra azul
dime ¿Qué pasa con el cielo? Que mete la pata con un tigre negro, con
la espada del misionero, rompe cada hueso como rompe
la ola demasiadas veces.
Sin hablar de silencios rotos, muéstrame tu rodilla
infame me dices tu nombre, como el de los viejos
y malversar cada moneda cuesta dinero, pues esto
es tuyo, tuya el dedo, la plancha la mordida
que nunca paro vuelve al viento, como hijo, como padre.
Odio el gesto que place, que tiene comisuras de pares
que mete la tierra, que escupe el fuego pero es otra
¡es hubo!, la boca ya no grita, bebes velas del suplicio con alas
de fuego y tienes mas padre que el mio.
Ya no ruedes como cansancio, convierte tu alma
pesas como la mancha, y la mancha no existe
metes cada hoja, estratega del alma, hilo rojo
dulce de cacahuate, pan de aceite, convierte tu pelo
ponlo debajo, cambialo arriba
despójalo de casas y horribles pesadillas.
Duele el corazón que moja la piel, pero llorar,
llorar es vano, multiplica la corona, impide el hueco,
la desgracia con cola, la epífania que vuelve del cerebro
de la ostentosa del corazón impreso.
No muero por ser religioso, hago rodar la bola como espejo
sin olvidar la rima, sin proponer escape y sin ver los ojos
de una tumba ya marchada
Es la quinta vez en el mundo, compártelo, siente la boca
la costumbre, el ruido de la cura, con la imagen del salvador
con la gota del profanador y rueda como pájaro en su cabeza
hasta que acabe hasta que toque, muerde la vida que es mas que con anhelo
dulce victoria, mente cuerpo.