Ziler
Poeta recién llegado
En dolores propios y miedos mundanos, en palabras repetidas con atisbos de sentimientos muertos, en noches y días de tu existencia o ausencia, sigo intentando nutrir un arte que me grita marcarlo en palabras nocturnas y dejarlo poseer mis manos ya estériles, pero vivas de recuerdos.
Identifico tu pasado en medio de frases viejas y libros manchados de café, disfrazando rostros muertos en momentos de melancolía literaria hacia el tiempo. Absorbo las verdades de mi conciencia que lentamente me transportan a crudas realidades cotidianas.
Con poemas de Benedetti le doy una tregua a mi alma que repasa en una esquina rota los inventarios de dolor, reviviendo infancias añoradas que se marcan en rayuelas pintadas o escritas, donde Cortázar me enseñaba que se pueden leer letras de diferentes formas y que debo dedicar el capítulo siete a mi único amor.
Cada vez más las soledades se clavan en mis manos y mariposas amarillas persiguen mis delirios de poeta. La madrugada se asoma indicando que debo parar de escribirle a un amor difunto en mi retina, pero vivo en los instantes de mis noches.
Identifico tu pasado en medio de frases viejas y libros manchados de café, disfrazando rostros muertos en momentos de melancolía literaria hacia el tiempo. Absorbo las verdades de mi conciencia que lentamente me transportan a crudas realidades cotidianas.
Con poemas de Benedetti le doy una tregua a mi alma que repasa en una esquina rota los inventarios de dolor, reviviendo infancias añoradas que se marcan en rayuelas pintadas o escritas, donde Cortázar me enseñaba que se pueden leer letras de diferentes formas y que debo dedicar el capítulo siete a mi único amor.
Cada vez más las soledades se clavan en mis manos y mariposas amarillas persiguen mis delirios de poeta. La madrugada se asoma indicando que debo parar de escribirle a un amor difunto en mi retina, pero vivo en los instantes de mis noches.
Última edición: