Walter René
Poeta recién llegado
1. No es necesario que vusted esté cien por cien seguro de querer delegar a la persona en cuestión, en el camino se convencerá.
2. Lávese la cara con agua y jabón, como Cepillín, frotando suavemente el rictus de la boca, los párpados y las mejillas.
3. Coja una toalla, seque las manos y el rostro. Sugerencia: primero seque el rostro, luego las manos, por si acaso de los bichos.
4. Consiga un litro de ácido clorhídrico, cójalo con las dos manos y con los brazos extendidos hacia adelante, dóblelos noventa grados hacia su cabeza.
5. Respire profundamente y enseguida viértase el frasco. Nota: puede llorar/gritar si así lo desea, este apartado no se lo prohíbe.
6. Listo: verá que el sentimiento de amor será desplazado por el sentimiento de vanidad. Lo que antes lo afligía pasará a segundo plano por la urgencia del dolor y las quemaduras pero lo que realmente le preocupará será la estética de su rostro cuando las heridas cicatricen.
7. Si es capaz de seguir estas instrucciones es porque realmente desea olvidar a su amor. Si no, dese por afortunado y feliz: se ama más usted que a cualquier otra cosa por sobre la faz de la tierra. Pronto olvidará.
