Aún bajo los charcos se prolonga la vida
extendiendo los tentáculos de su compleja existencia
es esta obsesión enferma
por mantener separados
mi locura y mi razón
como las gotas lluvia
que caen sin medir distancia y sin ningún sentido
y al final todas llegan a su destino
golpean los techos y ventanas
de una ciudad inmersa
en su misma soledad;
caminando por el filo del alambre
como un gato en celo
soy parte de este circo
donde los rostros marchitos
han olvidado reír;
separemos lo que digo
de lo que quieres oír
no muy lejos de aquí
escuché un canto de sirena
a la distancia de una estrella
que se puede ver, pero no tocar;
tuve fe por un segundo
con tu ropa entre mis manos, cayendo por tu cuerpo,
tocando tus estigmas
sintiendo la ambigüedad de placer;
sólo temen los que tienen algo que perder
y nunca se sabe
lo que esconde la oscuridad en lo más profunda de su alma
la dicha y el sufrimiento bailan juntos esta noche
cuando nadie los ve;
se desfigura mi alma
nunca la tuve intacta
al irme cierra la puerta y no me mires
y no intentes recobrar el tempo que perdiste
queriéndome amar;
soy solo un visitante buscando pernoctar,
no te engañes pensando que tengo algo de bondad,
ni creas mis promesas
he intentado amar a otros en el pasado,
dejando un vacío que sólo se puede llenar
con dolor infinito,
páginas en blanco de amantes y amigos,
no tengo a nadie a quien recordar
y aquel que me recuerda siente pena por mi
arrastra mis angustias y mis miedos,
heridas que no sanan
lágrimas que ahogan sus ojos
arrepentidos por dejarme entrar.
extendiendo los tentáculos de su compleja existencia
es esta obsesión enferma
por mantener separados
mi locura y mi razón
como las gotas lluvia
que caen sin medir distancia y sin ningún sentido
y al final todas llegan a su destino
golpean los techos y ventanas
de una ciudad inmersa
en su misma soledad;
caminando por el filo del alambre
como un gato en celo
soy parte de este circo
donde los rostros marchitos
han olvidado reír;
separemos lo que digo
de lo que quieres oír
no muy lejos de aquí
escuché un canto de sirena
a la distancia de una estrella
que se puede ver, pero no tocar;
tuve fe por un segundo
con tu ropa entre mis manos, cayendo por tu cuerpo,
tocando tus estigmas
sintiendo la ambigüedad de placer;
sólo temen los que tienen algo que perder
y nunca se sabe
lo que esconde la oscuridad en lo más profunda de su alma
la dicha y el sufrimiento bailan juntos esta noche
cuando nadie los ve;
se desfigura mi alma
nunca la tuve intacta
al irme cierra la puerta y no me mires
y no intentes recobrar el tempo que perdiste
queriéndome amar;
soy solo un visitante buscando pernoctar,
no te engañes pensando que tengo algo de bondad,
ni creas mis promesas
he intentado amar a otros en el pasado,
dejando un vacío que sólo se puede llenar
con dolor infinito,
páginas en blanco de amantes y amigos,
no tengo a nadie a quien recordar
y aquel que me recuerda siente pena por mi
arrastra mis angustias y mis miedos,
heridas que no sanan
lágrimas que ahogan sus ojos
arrepentidos por dejarme entrar.