immortuoss
Poeta recién llegado
Buen niño abatido,
entre mantones de licra,
de pecho roido,
y mejillas huesudas,
de manos tozudas,
de alma podrida.
Caen sus dedos sobre madera caida,
guardando balas,
jugando sobre gillotinas,
alzando vuelo,
sobre una libertad desteñida,
que ante,
sus ojos baila,
como hondas de una marea enbravecida.
No conoce el calor de un abrazo,
más si no,
hace música con el disparo de un fusil,
creando un compás arpeggio,
con los gritos vahidos,
que en la noche,
no le dejan dormir.
Tiene el hambre en sus fauces,
y las palmas osudas,
de roer migas de pan duro,
que sus colmillos,
no alcanzan a morder,
mientras otros,
en buena vida,
comen por placer.
Se postra ante la muerte,
fiel conocida,
mientras barre con las celdas de un pincel,
el cuerpo difunto,
de su madre,
que aún sin calor,
le mira con ternura,
velando por el.
Su cuerpo pierde vida y forma,
la inocencia cambia su doler,
mientras las armas hablan a voces,
las leyes callan,
y los niños dejan de crecer.
Mientras las armas hablan a voces,
las leyes callan,
las calles arden,
y solo rige el poder.
entre mantones de licra,
de pecho roido,
y mejillas huesudas,
de manos tozudas,
de alma podrida.
Caen sus dedos sobre madera caida,
guardando balas,
jugando sobre gillotinas,
alzando vuelo,
sobre una libertad desteñida,
que ante,
sus ojos baila,
como hondas de una marea enbravecida.
No conoce el calor de un abrazo,
más si no,
hace música con el disparo de un fusil,
creando un compás arpeggio,
con los gritos vahidos,
que en la noche,
no le dejan dormir.
Tiene el hambre en sus fauces,
y las palmas osudas,
de roer migas de pan duro,
que sus colmillos,
no alcanzan a morder,
mientras otros,
en buena vida,
comen por placer.
Se postra ante la muerte,
fiel conocida,
mientras barre con las celdas de un pincel,
el cuerpo difunto,
de su madre,
que aún sin calor,
le mira con ternura,
velando por el.
Su cuerpo pierde vida y forma,
la inocencia cambia su doler,
mientras las armas hablan a voces,
las leyes callan,
y los niños dejan de crecer.
Mientras las armas hablan a voces,
las leyes callan,
las calles arden,
y solo rige el poder.
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