elpoetaz
Poeta fiel al portal
Inventemos una musa
con nuestras quimeras,
fundámoslas con nuestras medusas
de antaño, aquellas que destrozaron
nuestras almas y petrificaron
el calor de nuestros labios.
Démosle un cabello rizo
o mejor lacio,
de esmeralda mirada
o negros ojazos;
rubia, morena o trigueña.
Hagámosla, con nuestras letras,
la mujer idílica y perfecta;
la platónica matemática de Pitágoras
o la ninfómana casta de Freud,
la poetisa lóbica de Andrés
o el embrujo perdido
de mi amigo, el brujo argentino
o tal vez con la fragancia
infantil de la celeste mirada
de la mujer de Richy, el poeta de ayer,
logremos crear a la
etérea niña-mujer.
Cada quien con su estilo,
cada quien a su parecer,
cada hombre trace su destino,
cada hombre busque su mujer;
cada poeta dedique sus versos,
cada poeta idealice su perfecta;
cada poeta escriba a la dueña
de su melancolía, al motivo de su poesía.
con nuestras quimeras,
fundámoslas con nuestras medusas
de antaño, aquellas que destrozaron
nuestras almas y petrificaron
el calor de nuestros labios.
Démosle un cabello rizo
o mejor lacio,
de esmeralda mirada
o negros ojazos;
rubia, morena o trigueña.
Hagámosla, con nuestras letras,
la mujer idílica y perfecta;
la platónica matemática de Pitágoras
o la ninfómana casta de Freud,
la poetisa lóbica de Andrés
o el embrujo perdido
de mi amigo, el brujo argentino
o tal vez con la fragancia
infantil de la celeste mirada
de la mujer de Richy, el poeta de ayer,
logremos crear a la
etérea niña-mujer.
Cada quien con su estilo,
cada quien a su parecer,
cada hombre trace su destino,
cada hombre busque su mujer;
cada poeta dedique sus versos,
cada poeta idealice su perfecta;
cada poeta escriba a la dueña
de su melancolía, al motivo de su poesía.