Imagen nº 1. Piet Mondrian
INVERSIÓN DE LA LLUVIA
Desde un turbio mar de ajena tierra
lloras, árbol, lágrimas de hojas animadas
por los últimos retazos de tu vida,
hacia un cielo inclemente que te niega.
Como un laberinto elíptico y confuso,
ausentes el monstruo mítico y sus doncellas
creas, árbol de sueños atroces,
un universo invertido, un poema,
una sutil sinfonía de latidos que se alejan
hacia el foco primitivo de la Vida,
una música callada hecha de azules,
una balsa o nube, ficción de niebla.
En ese ámbito fantasmal, poblado
de invisibles arcoiris y de vuelos de libélulas,
aladas pregoneras de las luces muertas,
que has creado desde tu postrer tristeza,
buscan los amantes la desconocida
esencia de sus besos, suaves como piel
acariciada por la luna que tú filtras,
árbol último, égloga sin raíces en la tierra.
INVERSIÓN DE LA LLUVIA
Desde un turbio mar de ajena tierra
lloras, árbol, lágrimas de hojas animadas
por los últimos retazos de tu vida,
hacia un cielo inclemente que te niega.
Como un laberinto elíptico y confuso,
ausentes el monstruo mítico y sus doncellas
creas, árbol de sueños atroces,
un universo invertido, un poema,
una sutil sinfonía de latidos que se alejan
hacia el foco primitivo de la Vida,
una música callada hecha de azules,
una balsa o nube, ficción de niebla.
En ese ámbito fantasmal, poblado
de invisibles arcoiris y de vuelos de libélulas,
aladas pregoneras de las luces muertas,
que has creado desde tu postrer tristeza,
buscan los amantes la desconocida
esencia de sus besos, suaves como piel
acariciada por la luna que tú filtras,
árbol último, égloga sin raíces en la tierra.
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