Invierno en el sur

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
La pequeña alcachofa

de la fuente,

gotea silenciosa.


Rompe su base liquida apenas,

haciendo que surjan

colores verdes.

La mano pequeña

de la niña que juega,

investiga en su vientre

curiosa y atenta.


La humedad fría

rodea mi casa

igual que los naranjos.


Me voy de la fuente

con mis pensamientos

hacia un claro de sol.


Con los ojos cerrados

recibo la luz;

mis ojos se llenan

de naranjas intensos.


Alcanzo el banco de madera

para que me acoja

sobre el tiempo sin medida.


El suave calor me acuna

en esta mañana de invierno

en la que la luz se derrama

entre el cielo azul

y las nubes blancas.
 
Y los colores de la naturaleza y toda su maravilla cambian con la llegada del invierno, el frio luego llama al calor. Bonitas palabras muy nostalgicas que a mi tambien me hacen percibir su ausencia.
 
La pequeña alcachofa

de la fuente,

gotea silenciosa.


Rompe su base liquida apenas,

haciendo que surjan

colores verdes.

La mano pequeña

de la niña que juega,

investiga en su vientre

curiosa y atenta.


La humedad fría

rodea mi casa

igual que los naranjos.


Me voy de la fuente

con mis pensamientos

hacia un claro de sol.


Con los ojos cerrados

recibo la luz;

mis ojos se llenan

de naranjas intensos.


Alcanzo el banco de madera

para que me acoja

sobre el tiempo sin medida.


El suave calor me acuna

en esta mañana de invierno

en la que la luz se derrama

entre el cielo azul

y las nubes blancas.

Aquí el invierno es distinto, María. Es el invierno del trópico, sobrecogedor, de lluvias y lloviznas. Aquí el frío no es tanto, pero sí puede serlo la tristeza. Aquí la luz es -a veces- demasiada (ya lo dijo Neruda) y hay hasta que cuidarse de ella.

Aquí y allá... el invierno se respira, y resbala por las hojas verdes de los árboles. Como sangre cristalina.

Es un poema hermosísimo, vale.
Que el banco de madera te siga recibiendo y que la vida (y el invierno, y los pasos...) te sigan inspirando poesía.
 
La pequeña alcachofa

de la fuente,

gotea silenciosa.


Rompe su base liquida apenas,

haciendo que surjan

colores verdes.

La mano pequeña

de la niña que juega,

investiga en su vientre

curiosa y atenta.


La humedad fría

rodea mi casa

igual que los naranjos.


Me voy de la fuente

con mis pensamientos

hacia un claro de sol.


Con los ojos cerrados

recibo la luz;

mis ojos se llenan

de naranjas intensos.


Alcanzo el banco de madera

para que me acoja

sobre el tiempo sin medida.


El suave calor me acuna

en esta mañana de invierno

en la que la luz se derrama

entre el cielo azul

y las nubes blancas.
Buenas tardes
Unas bellas letras pones a mi paso
Gracias
Un saludo
 

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