alezita
Poeta recién llegado
Cuando crees que todo va bien
que todo marcha de la mejor manera,
que jamás acabara eso bello
que estas viviendo.
Cae sobre tu frente, la primer gota de agua,
esta amenazando el invierno.
Pronto ves como poco a poco
tu cabello empieza a humedecerse,
como ropa destila el agua del cielo;
empiezas a sentir lo helado de la lluvia
y ropa interior empieza a verse
por lo mojado de tu blusa,
si el invierno ha llegado.
Es así como te has dado cuenta
que todo lo que empieza
debe terminar,
y que se ha acabado el verano,
aquel tiempo cálido,
donde un abrazo era lo cotidiano,
donde solamente eres para mí
donde el caminar por la playa se hacía diario
donde la arena y el mar
pasaban por nuestros pies haciendo un masaje relajante,
donde éramos el uno para el otro.
Pero el invierno llego,
la separación fue más que una gran tormenta,
fue algo lleno de truenos y estruendos,
donde la lluvia se confunde con lágrimas
donde te preguntas
¿Por qué tan luego se acabo el verano?
Donde lo añoras, y pides que vuelva,
donde te sientas y dejas que la lluvia empiece a empaparte,
donde la sientes como golpes en el corazón
donde te has acostumbrado a que no deje de llover.
Si de repente el corazón
pide a gritos, un verano más.
Un verano que dure un siglo.
Pero a veces se necesita del invierno para hidratar al alma,
es imposible que el corazón
entienda eso.
Pero no se pierde la esperanza
de que llegue un nuevo verano,
cálido y lleno de rosas rojas,
con el oleaje del mar, el sol iluminando el corazón
y sus cuerpos iluminados con ese resplandor.
Y el sol saldrá nuevamente
opacando ese invierno tan indeseado.
que todo marcha de la mejor manera,
que jamás acabara eso bello
que estas viviendo.
Cae sobre tu frente, la primer gota de agua,
esta amenazando el invierno.
Pronto ves como poco a poco
tu cabello empieza a humedecerse,
como ropa destila el agua del cielo;
empiezas a sentir lo helado de la lluvia
y ropa interior empieza a verse
por lo mojado de tu blusa,
si el invierno ha llegado.
Es así como te has dado cuenta
que todo lo que empieza
debe terminar,
y que se ha acabado el verano,
aquel tiempo cálido,
donde un abrazo era lo cotidiano,
donde solamente eres para mí
donde el caminar por la playa se hacía diario
donde la arena y el mar
pasaban por nuestros pies haciendo un masaje relajante,
donde éramos el uno para el otro.
Pero el invierno llego,
la separación fue más que una gran tormenta,
fue algo lleno de truenos y estruendos,
donde la lluvia se confunde con lágrimas
donde te preguntas
¿Por qué tan luego se acabo el verano?
Donde lo añoras, y pides que vuelva,
donde te sientas y dejas que la lluvia empiece a empaparte,
donde la sientes como golpes en el corazón
donde te has acostumbrado a que no deje de llover.
Si de repente el corazón
pide a gritos, un verano más.
Un verano que dure un siglo.
Pero a veces se necesita del invierno para hidratar al alma,
es imposible que el corazón
entienda eso.
Pero no se pierde la esperanza
de que llegue un nuevo verano,
cálido y lleno de rosas rojas,
con el oleaje del mar, el sol iluminando el corazón
y sus cuerpos iluminados con ese resplandor.
Y el sol saldrá nuevamente
opacando ese invierno tan indeseado.
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