BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
No seas caja mortuoria
el resto de tu vida, ni
especias orientales para
acabar con la inapetencia.
No acojas en tu casa,
jerarquías ni baldones,
ni fórmulas de acatamiento
de viles delatores.
No recibas el cheque
de la unión de actores,
ni programes una cita
con el dentista de las Dos Torres.
No seas crisálida rota
para el día de tu boda,
ni chico con apariencia
de subversivo, sólo en apariencia.
Ni jazmín oloroso en la Gran Vía
ni triturador de cafés en un bar
de mala muerte. Ni te pases
el día escondido, saltando de puente
en puente.
No rías las gracietas de ningún poeta
en su declive, ni muestres los desdenes
de Desdémona, para los hijos de la tele.
Ni seas médium recalcitrante
para las saboteadores de lo ajeno.
Ni compartas a mansalva la manzanilla
del jardín del Edén, ni el poleo que te toca
cuando andan de rebajas los del Corte Inglés.
Saca la navaja sólo para olvidarte de los recuerdos,
de la espuma solitaria de la cerveza cargada de
por la mañana.
Ni te busques un jergón, ni te compres una oficina
para pasar el resto de tus días-.
©
el resto de tu vida, ni
especias orientales para
acabar con la inapetencia.
No acojas en tu casa,
jerarquías ni baldones,
ni fórmulas de acatamiento
de viles delatores.
No recibas el cheque
de la unión de actores,
ni programes una cita
con el dentista de las Dos Torres.
No seas crisálida rota
para el día de tu boda,
ni chico con apariencia
de subversivo, sólo en apariencia.
Ni jazmín oloroso en la Gran Vía
ni triturador de cafés en un bar
de mala muerte. Ni te pases
el día escondido, saltando de puente
en puente.
No rías las gracietas de ningún poeta
en su declive, ni muestres los desdenes
de Desdémona, para los hijos de la tele.
Ni seas médium recalcitrante
para las saboteadores de lo ajeno.
Ni compartas a mansalva la manzanilla
del jardín del Edén, ni el poleo que te toca
cuando andan de rebajas los del Corte Inglés.
Saca la navaja sólo para olvidarte de los recuerdos,
de la espuma solitaria de la cerveza cargada de
por la mañana.
Ni te busques un jergón, ni te compres una oficina
para pasar el resto de tus días-.
©