José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
Entre la multitud
que felizmente disfrutaba,
yo en cambio con actitud
de tristeza me encontraba.
No hay felicidad completa me decía,
gente a mi lado colmada de alegría,
y yo tan solo sin el amor que quiero;
era en el fondo lo que mi alma maldecía.
Los chispazos que congoja me trajeron,
con el calor del concierto se esfumaron;
y al despertar la alegría contagiosa,
la tristeza a dormitar me la mandaron.
Disfrutando del elixir embriagante,
las canciones, el baile y las mujeres;
la larga noche se volvió un instante,
que murió con el sol y sus fulgores.
Y vencidos por el esfuerzo hecho
a dormir nos mando el nuevo día,
con la nostalgia de nuevo en mi pecho
la tristeza y el dolor que maldecía.
que felizmente disfrutaba,
yo en cambio con actitud
de tristeza me encontraba.
No hay felicidad completa me decía,
gente a mi lado colmada de alegría,
y yo tan solo sin el amor que quiero;
era en el fondo lo que mi alma maldecía.
Los chispazos que congoja me trajeron,
con el calor del concierto se esfumaron;
y al despertar la alegría contagiosa,
la tristeza a dormitar me la mandaron.
Disfrutando del elixir embriagante,
las canciones, el baile y las mujeres;
la larga noche se volvió un instante,
que murió con el sol y sus fulgores.
Y vencidos por el esfuerzo hecho
a dormir nos mando el nuevo día,
con la nostalgia de nuevo en mi pecho
la tristeza y el dolor que maldecía.
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