Astor
Poeta recién llegado
Isabel prometió no volver jamás, nunca regresar a ese bar, ni pedir ese whisky con cola. Isabel joven de treinta años, morocha y delgada, cabellera abultada y ojos azabache. Isabel salía de noche y se perdía madrugadas, conoció varias almohadas pero siempre volvía a su casa, y en los sueños a ese bar.
Isabel cambio de barrio, se mudo y su soledad cumplió otro año, se sirvió un whisky a media noche y su cuerpo tembló en recuerdos, "ay aquellos tiempos" suspiro Isabel, ese bar de la promesa, por que no romperla y regresar?, estaciono su coche casi a media cuadra, y en esa caminata la abordaron mil sentimientos.
Irrumpió en tacos y con miedo en sus mejillas, sentada en la barra espero ser atendida, y la melancolía la embriago sin pedir un solo trago, y es que ese muchacho, morocho y de ojos claros, ya no trabajaba en aquel bar.
Isabel cambio de barrio, se mudo y su soledad cumplió otro año, se sirvió un whisky a media noche y su cuerpo tembló en recuerdos, "ay aquellos tiempos" suspiro Isabel, ese bar de la promesa, por que no romperla y regresar?, estaciono su coche casi a media cuadra, y en esa caminata la abordaron mil sentimientos.
Irrumpió en tacos y con miedo en sus mejillas, sentada en la barra espero ser atendida, y la melancolía la embriago sin pedir un solo trago, y es que ese muchacho, morocho y de ojos claros, ya no trabajaba en aquel bar.