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Una noche,
mientras dormía,
Isis bajó con su escalera de plata a mi ventana...
Se quedó observando mi agitado sueño. Puso su aliento en mi rostro,
estrangulandome las pestañas y lunares...
Desde ese día,
la voz se me volvió rota,
desarticulada.
...Como el aullido de un lobo.
Tremendo lo de Isis, el cordón de plata y la voz rota. Experiencia extrasensorial despachada en muy buenas lineas. Un placer visitar tu inspiración. Luis.