Javi C.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Seamos testigos
de lo vivido hasta este momento.
Rebobinemos
las imágenes no veladas por el tiempo.
Contemplemos por un instante
en nuestra retina sangrante
los fotogramas reflejados
en las aguas del río de la vida,
antes de lanzarnos al vacío,
creyendo haber saldado toda deuda
a tan mezquina banquera.
Alzado, el telón de la muerte,
da fe de todo cuanto acontece.
Miremos desde la butaca la tragicomedia
de tan magna representación.
Junto a nuestro fugaz paso por la existencia
veamos las secuencias y el guión
en nuestra ausencia.
Amagando sonrisas,
palpitando en los ojos las heridas;
aun un solo hecho aislado, aun una indeleble huella,
grabaron a fuego la memoria y corazones
de actores secundarios o principales mercenarios.
Sincronías de pequeños mundos
hilvanados en la totalidad del orden implicado.
No somos protagonistas,
somos
la vida misma.
de lo vivido hasta este momento.
Rebobinemos
las imágenes no veladas por el tiempo.
Contemplemos por un instante
en nuestra retina sangrante
los fotogramas reflejados
en las aguas del río de la vida,
antes de lanzarnos al vacío,
creyendo haber saldado toda deuda
a tan mezquina banquera.
Alzado, el telón de la muerte,
da fe de todo cuanto acontece.
Miremos desde la butaca la tragicomedia
de tan magna representación.
Junto a nuestro fugaz paso por la existencia
veamos las secuencias y el guión
en nuestra ausencia.
Amagando sonrisas,
palpitando en los ojos las heridas;
aun un solo hecho aislado, aun una indeleble huella,
grabaron a fuego la memoria y corazones
de actores secundarios o principales mercenarios.
Sincronías de pequeños mundos
hilvanados en la totalidad del orden implicado.
No somos protagonistas,
somos
la vida misma.
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