danie
solo un pensamiento...
Bebía una cerveza, fumaba un cigarrillo
“de esos que no tienen marca”
y aún intentaba entender.
Un mosquito volaba en mi nuca
y ni siquiera quise amagar a matarlo.
Es que hay días así;
días en que te quedas mirando a la nada
con cara de bobo
y dices: la pucha… ¡qué lo parió!
Como si un extraño zumbido de abejas te hiciera una corbata
con una soga imaginaria hasta ahorcarte muy lento
o como si un sicario, musulmán o yihadista contratado por Dios
“de esos que no quieren ni a su madre”
tuviera lástima de jalar el gatillo para acabar con tu miseria.
Y en esos momentos la balanza se desequilibra
como si fuera una vieja báscula en donde la misma edad ya senil
se apoya con toda la fuerza de las leyes físicas o naturales
o la mierda que sea…
Pero nunca sabes dónde carajo quedas tirado.
Y te ves en el espejo hasta que te
dan pena ajena las arrugas, lo canoso y gordo que estás; claro…
es la mierda que hiciste de tu vida y aunque repitas:
mierda, mierda y mierda
sabes que eso no te hace más hombre o poeta.
Hay días así, días anclados a un mar
que te hunde al fondo
y ni te molestas en bracear para salir a flote.
En esos días eres un gran tiburón blanco hastiado de comer focas
y solo sigues comiendo
para que tu sangre tenga un poco más de ácido úrico.
Es que hasta las ballenas se varan para morir
en la arena de las costas, y ni quieres esforzarte un poco más
en algo tan simple como desesperarte
......................................por tanto vivir.
Días en que Julieta decide ya no ser tú Julieta
y tú, echado en pelotas sobre la playa
solo esperas
la notificación de divorcio, división de bienes
y la mensualidad que debes abonar por los hijos.
Días
en los que solo piensas
en adoptar otro perrito por que aun siendo terco aprendiste
que Romeo y Julieta fue un romance de siete noches
..................................................y decenas de muertes.
“de esos que no tienen marca”
y aún intentaba entender.
Un mosquito volaba en mi nuca
y ni siquiera quise amagar a matarlo.
Es que hay días así;
días en que te quedas mirando a la nada
con cara de bobo
y dices: la pucha… ¡qué lo parió!
Como si un extraño zumbido de abejas te hiciera una corbata
con una soga imaginaria hasta ahorcarte muy lento
o como si un sicario, musulmán o yihadista contratado por Dios
“de esos que no quieren ni a su madre”
tuviera lástima de jalar el gatillo para acabar con tu miseria.
Y en esos momentos la balanza se desequilibra
como si fuera una vieja báscula en donde la misma edad ya senil
se apoya con toda la fuerza de las leyes físicas o naturales
o la mierda que sea…
Pero nunca sabes dónde carajo quedas tirado.
Y te ves en el espejo hasta que te
dan pena ajena las arrugas, lo canoso y gordo que estás; claro…
es la mierda que hiciste de tu vida y aunque repitas:
mierda, mierda y mierda
sabes que eso no te hace más hombre o poeta.
Hay días así, días anclados a un mar
que te hunde al fondo
y ni te molestas en bracear para salir a flote.
En esos días eres un gran tiburón blanco hastiado de comer focas
y solo sigues comiendo
para que tu sangre tenga un poco más de ácido úrico.
Es que hasta las ballenas se varan para morir
en la arena de las costas, y ni quieres esforzarte un poco más
en algo tan simple como desesperarte
......................................por tanto vivir.
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Días en que Julieta decide ya no ser tú Julieta
y tú, echado en pelotas sobre la playa
solo esperas
la notificación de divorcio, división de bienes
y la mensualidad que debes abonar por los hijos.
Días
en los que solo piensas
en adoptar otro perrito por que aun siendo terco aprendiste
que Romeo y Julieta fue un romance de siete noches
..................................................y decenas de muertes.
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