Évano
Libre, sin dioses.
Volverán los polvos a la tierra,
a las huellas dejadas al andar;
caerán por el peso de los tiempos;
mas, aquella pisada en la verdad,
aquella, para siempre quedará
marcada como fósil en consciencias
de un pueblo que callado va paciendo
rodeado de látigos ficticios.
Jamás el miedo escapa de silencios,
es valla de los prados más falaces,
un aire que nos pudre al respirar,
el golpe que nos fija a la mentira
y agacha el ojo al suelo de los dioses.
Ojalá camináramos erguidos
entre limos que cercan sus palacios
y allanáramos luego hasta sus vientos.
Ojalá no volviera nuestro polvo
a reposar en huellas del ayer;
que no tapen la senda nunca más
y dejen de ser fósiles por siempre
los valientes que gritan injusticias.
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