Hoy sé, que ingenuamente creí que ese sentimiento por ti nunca se iría.
Que lo que me volvió loca de ti, permanecería.
Que el aferrarme a las sonrisas que alguna vez me hicieron sentirme viva, bastaría.
Pensé, que no cambiarías.
Sentí, que las mariposas revoloteando en mí eran suficientes para saber que me amarías.
Respondí cada llamada, cada mensaje, cada invitación.
Respondí a cada abrazo, a cada beso y a cada mirada.
Seguía teniendo la esperanza de que algún día, nos convirtiéramos en AMOR.
Rechazaba los comentarios de la gente cuando decían no te quiere está jugando contigo, porque creí que no mentías.
Y permanecí.
Permanecí resguardando mi cariño hacia ti en mi corazón.
Esperando, confiando, soñando
Pero no, después de unos meses, ayer te vi por última vez.
Pasé un día contigo y me aburrí, me dedicaste una sonrisa que no viví, ni atesoré.
Una caricia forzada que no me enchinó la piel.
Una mirada incómoda que yo también desvié.
Y con el pasó de los minutos, el silencio se apoderó del momento y me hizo desear estar en algún otro lugar; sin seguir perdiendo el tiempo con alguien que, al final, nunca supo valorar cuanto pude haberle dado, cuanto pude haberle amado...
Que lo que me volvió loca de ti, permanecería.
Que el aferrarme a las sonrisas que alguna vez me hicieron sentirme viva, bastaría.
Pensé, que no cambiarías.
Sentí, que las mariposas revoloteando en mí eran suficientes para saber que me amarías.
Respondí cada llamada, cada mensaje, cada invitación.
Respondí a cada abrazo, a cada beso y a cada mirada.
Seguía teniendo la esperanza de que algún día, nos convirtiéramos en AMOR.
Rechazaba los comentarios de la gente cuando decían no te quiere está jugando contigo, porque creí que no mentías.
Y permanecí.
Permanecí resguardando mi cariño hacia ti en mi corazón.
Esperando, confiando, soñando
Pero no, después de unos meses, ayer te vi por última vez.
Pasé un día contigo y me aburrí, me dedicaste una sonrisa que no viví, ni atesoré.
Una caricia forzada que no me enchinó la piel.
Una mirada incómoda que yo también desvié.
Y con el pasó de los minutos, el silencio se apoderó del momento y me hizo desear estar en algún otro lugar; sin seguir perdiendo el tiempo con alguien que, al final, nunca supo valorar cuanto pude haberle dado, cuanto pude haberle amado...