Salvador Pliego
Poeta veterano en el portal
Jamás tuve la suerte
¡Jamás tuve la suerte de ser poeta entre la gente!
Jamás volví a la orilla a recoger las letras de la arena.
Pesqué corales transparentes, angulas amarillas,
navíos en mi pluma, barcarolas en la tinta.
¡Jamás miré mis versos correrse por las calles!
Dejé escrito en mi mano:
Y la tarde morirá como el poeta.
Y la noche volará como su letra.
¡Ah de aquellos versos insurgentes!
Alas blancas, solitarias, que nacieran de la estrofa;
bailes sudorosos que del ritmo hicieron gozo.
Y la tarde morirá como el poeta
¡Jamás tuve la suerte que mi verso noche fuera,
guardar la estrella en la solana
y picotear las frutas desgajadas!
Mas, yo quise un día:
ser esa horquilla de campana;
ser esa guitarra de alambrada;
ser ese Merlín con su cigarra;
cortar las guabas y endulzarlas con mis palmas;
bajar del atrio sonando las vihuelas.
¡Yo quise un día!
Dejé mi verso un día para ver si era montaña;
un verso libre sepultado entre cabañas.
¡Yo quise un día esa montaña!
Dejé mi verso a que la alondra le posara.
Un verso solo, un solo verso.
Y la alondra no cantó por mi ventana.
Dejé mi verso libre una mañana
Dejé mi verso una mañana y no hubo quien le viera.
No tuve arbusto o madriguera,
ni cueva alguna donde me escondiera,
ni la luna aquella que jamás se me encendiera.
¡Jamás tuve la suerte de ser poeta de mi tierra!
Y canté las coplas sin que nadie las oyera.
Mas, yo quise un día ser esa madriguera,
ser esa cueva donde yo mismo me escondiera;
dejar un verso, un poeta y un farol que a mí me vieran;
cruzar la mar en zancos, entre olas pendencieras,
y vestir la estrella en la solana con las noches de mis letras.
¡Jamás tuve la suerte de ser poeta de mi tierra!
¡Jamás tuve la suerte que la mar a mí me oyera!
Salvador Pliego
Mi blog: http://salvadorpliego.wordpress.com/
¡Jamás tuve la suerte de ser poeta entre la gente!
Jamás volví a la orilla a recoger las letras de la arena.
Pesqué corales transparentes, angulas amarillas,
navíos en mi pluma, barcarolas en la tinta.
¡Jamás miré mis versos correrse por las calles!
Dejé escrito en mi mano:
Y la tarde morirá como el poeta.
Y la noche volará como su letra.
¡Ah de aquellos versos insurgentes!
Alas blancas, solitarias, que nacieran de la estrofa;
bailes sudorosos que del ritmo hicieron gozo.
Y la tarde morirá como el poeta
¡Jamás tuve la suerte que mi verso noche fuera,
guardar la estrella en la solana
y picotear las frutas desgajadas!
Mas, yo quise un día:
ser esa horquilla de campana;
ser esa guitarra de alambrada;
ser ese Merlín con su cigarra;
cortar las guabas y endulzarlas con mis palmas;
bajar del atrio sonando las vihuelas.
¡Yo quise un día!
Dejé mi verso un día para ver si era montaña;
un verso libre sepultado entre cabañas.
¡Yo quise un día esa montaña!
Dejé mi verso a que la alondra le posara.
Un verso solo, un solo verso.
Y la alondra no cantó por mi ventana.
Dejé mi verso libre una mañana
Dejé mi verso una mañana y no hubo quien le viera.
No tuve arbusto o madriguera,
ni cueva alguna donde me escondiera,
ni la luna aquella que jamás se me encendiera.
¡Jamás tuve la suerte de ser poeta de mi tierra!
Y canté las coplas sin que nadie las oyera.
Mas, yo quise un día ser esa madriguera,
ser esa cueva donde yo mismo me escondiera;
dejar un verso, un poeta y un farol que a mí me vieran;
cruzar la mar en zancos, entre olas pendencieras,
y vestir la estrella en la solana con las noches de mis letras.
¡Jamás tuve la suerte de ser poeta de mi tierra!
¡Jamás tuve la suerte que la mar a mí me oyera!
Salvador Pliego
Mi blog: http://salvadorpliego.wordpress.com/
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