José Ignacio Ayuso Diez
Epicuro y la ataraxia, sin miedos ...
JARA
Esta mañana al despuntar el alba
se inundó el cielo de cantos y risas,
con una luz intensa y muy especial.
El astro rey,
que quita y pone la oscuridad,
quiso esta pasada noche dormir y descansar.
Tenía que estar fresco y lozano,
apuesto y galano
para recibir con gallardía
el amanecer del nuevo día.
Recordó, y todavía le duele,
que hace 32 años se perdió
el nacimiento de una princesa,
la princesa de los Mares Turquesa.
Princesa que fue recibida
por su oponente, su luz opuesta.
La majestuosa y bella luna
que aquella noche
a las tres y veinte
recogió entre sus brazos
a la bebé más imponente.
El viento sopló desenfadado,
lleno de regocijo y admiración,
transportando sobre sus brisas
el aroma de los bosques y las campiñas en flor,
adornando con gotas de agua de mar, la aurora
y el rocío de esta mañana genial.
Nadie quería perderse la fiesta de tu aniversario,
de la Princesa de los mares turquesa
de las islas del corsario,
de las playas doradas del este
de los vientos huracanados.
Todos te querían ver
y sus parabienes ofrecerte:
el Sol la tarta azul de confitada luz,
la Luna las velas con cera celeste
el Mar las olas oníricas del dulce sueño
y el Viento las brisas y el aroma de la flor más oliente,
la que daba nombre a la primorosa Princesa de los Mares Turquesa.
JARA
La flor majestuosa y más hermosa de los jardines de oriente.
Esta mañana al despuntar el alba
se inundó el cielo de cantos y risas,
con una luz intensa y muy especial.
El astro rey,
que quita y pone la oscuridad,
quiso esta pasada noche dormir y descansar.
Tenía que estar fresco y lozano,
apuesto y galano
para recibir con gallardía
el amanecer del nuevo día.
Recordó, y todavía le duele,
que hace 32 años se perdió
el nacimiento de una princesa,
la princesa de los Mares Turquesa.
Princesa que fue recibida
por su oponente, su luz opuesta.
La majestuosa y bella luna
que aquella noche
a las tres y veinte
recogió entre sus brazos
a la bebé más imponente.
El viento sopló desenfadado,
lleno de regocijo y admiración,
transportando sobre sus brisas
el aroma de los bosques y las campiñas en flor,
adornando con gotas de agua de mar, la aurora
y el rocío de esta mañana genial.
Nadie quería perderse la fiesta de tu aniversario,
de la Princesa de los mares turquesa
de las islas del corsario,
de las playas doradas del este
de los vientos huracanados.
Todos te querían ver
y sus parabienes ofrecerte:
el Sol la tarta azul de confitada luz,
la Luna las velas con cera celeste
el Mar las olas oníricas del dulce sueño
y el Viento las brisas y el aroma de la flor más oliente,
la que daba nombre a la primorosa Princesa de los Mares Turquesa.
JARA
La flor majestuosa y más hermosa de los jardines de oriente.
José Ignacio Ayuso Diez