Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la tarde de primavera,
tarde de estudio, mayo de pasión,
el trino de los pájaros y el perfume
de las flores, se cuelan por el balcón.
Sobre la mesa se amontonan
apuntes tomados a vuelapluma,
agobio de últimas horas
que al cansancio, se suma.
En la calle los niños
juegan con "pelis" al "tacón"
y recorren las niñas el castro
en complicada sucesión.
Me levanto para dar
unos pasos por la habitación;
tiempos de estudiante,
que la convierten en prisión.
De nuevo la silla y la mesa,
extender el cuello entumecido
y vuelta a centrarse en los libros,
con gesto poco decidido.
Un corro de niñas, a voz en grito,
cantan juntas una canción:
"Jardinero, tú que vives
en el jardín del amor..."
Me vienen los recuerdos
de la lejana infancia,
de aquellas tardes eternas
en que soñábamos un mañana.
"Jardinero,tú que vives
en el jardín del amor,
de las flores que tu guardas,
dime cuál es la mejor."
Cuando han pasado los años,
añoro aquellas tardes de primavera
en que las niñas cantaban jugando al corro
junto a mi casa. A su vera.
tarde de estudio, mayo de pasión,
el trino de los pájaros y el perfume
de las flores, se cuelan por el balcón.
Sobre la mesa se amontonan
apuntes tomados a vuelapluma,
agobio de últimas horas
que al cansancio, se suma.
En la calle los niños
juegan con "pelis" al "tacón"
y recorren las niñas el castro
en complicada sucesión.
Me levanto para dar
unos pasos por la habitación;
tiempos de estudiante,
que la convierten en prisión.
De nuevo la silla y la mesa,
extender el cuello entumecido
y vuelta a centrarse en los libros,
con gesto poco decidido.
Un corro de niñas, a voz en grito,
cantan juntas una canción:
"Jardinero, tú que vives
en el jardín del amor..."
Me vienen los recuerdos
de la lejana infancia,
de aquellas tardes eternas
en que soñábamos un mañana.
"Jardinero,tú que vives
en el jardín del amor,
de las flores que tu guardas,
dime cuál es la mejor."
Cuando han pasado los años,
añoro aquellas tardes de primavera
en que las niñas cantaban jugando al corro
junto a mi casa. A su vera.
:: Me encantó tu bello poema, y tu preservación consecuente a La rima de tu infancia.
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