AgioNIMO
NEMO
Tengo una yemas ansiosas de hablar,
no cesan de alzar a esa mano regante,
cuyo semblante logra acariciar,
hasta diezmar cada espina colgante.
Estoy en sus sueños ¿para qué quieren más?
-No dejas soltar, tu a la interrogante.
¡Enredadme en su pelo! ¡o no habrá paz!
no olviden detrás, a ese aire fragante
que forma parte de su habitar…
-Señor, esa tarea es de sin resultante.
¿Faltan fuerzas? ¿sobran vacantes?
-La libertad, no posee mandante.
¿Qué he de entregar para ser fiero oyente?
-Pues aquella verdad, que divide por parte
¡Vaya barbaridad! Sin él no soy nadie.
¿Nadie he de ser, si decido besarte?
no cesan de alzar a esa mano regante,
cuyo semblante logra acariciar,
hasta diezmar cada espina colgante.
Estoy en sus sueños ¿para qué quieren más?
-No dejas soltar, tu a la interrogante.
¡Enredadme en su pelo! ¡o no habrá paz!
no olviden detrás, a ese aire fragante
que forma parte de su habitar…
-Señor, esa tarea es de sin resultante.
¿Faltan fuerzas? ¿sobran vacantes?
-La libertad, no posee mandante.
¿Qué he de entregar para ser fiero oyente?
-Pues aquella verdad, que divide por parte
¡Vaya barbaridad! Sin él no soy nadie.
¿Nadie he de ser, si decido besarte?
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