La Corporación
Poeta veterano
evaristo corumelo,
Abril del año 1º de la Iguana, 27.
Poema de la Reme, aprovechamos que Roger no nos ve para colgarlo en homenaje a nuestra amiga.
Mil jilgueros
escapan cuando
huele a café y tostada
la tarde.
Y vino Jeremías
para observar mis sueños
mis cárceles de viento,
sueño y bailo:
Jeremías canta.
Amarrada a mis abismos
siento que este canario
tiene hambre de alma,
o pena, mucha pena.
Un día decidió visitar mi prisión,
de hojalata era la tarde,
en un descuido la puerta
se abrió.
Y pasó días
recorriendo tejados, analizando,
probando esta locura de mundo;
yo dejé abierta su jaula
sabiendo que volvería.
Cantaba a San Antonio:
San Antonio, San Antonio
bendito
San Antonio bendito,
el de los pájaros,
el de los abismos
el de las soledades
lloré hasta la esperanza
que me ahoga
(pedía a mi hermano,
ya muerto de cárceles,
que regresara como canario,
como Jeremías)
No debió gustarle mucho
lo que vio
pues regresó pronto.
Mi madre
iba y venía
desde su orfandad
de gata robada
a sus manos
-siempre va y viene
cantando,
hablando sola-
a sus mundos, a cántaros
olas que ríen sus aventuras.
No me duelas más
Jeremías
que me hacen daño
mis gaviotas
canta,
canta la "mamayaya".
Remedios Virato
Abril del año 1º de la Iguana, 27.
Poema de la Reme, aprovechamos que Roger no nos ve para colgarlo en homenaje a nuestra amiga.
Mil jilgueros
escapan cuando
huele a café y tostada
la tarde.
Y vino Jeremías
para observar mis sueños
mis cárceles de viento,
sueño y bailo:
Jeremías canta.
Amarrada a mis abismos
siento que este canario
tiene hambre de alma,
o pena, mucha pena.
Un día decidió visitar mi prisión,
de hojalata era la tarde,
en un descuido la puerta
se abrió.
Y pasó días
recorriendo tejados, analizando,
probando esta locura de mundo;
yo dejé abierta su jaula
sabiendo que volvería.
Cantaba a San Antonio:
San Antonio, San Antonio
bendito
San Antonio bendito,
el de los pájaros,
el de los abismos
el de las soledades
lloré hasta la esperanza
que me ahoga
(pedía a mi hermano,
ya muerto de cárceles,
que regresara como canario,
como Jeremías)
No debió gustarle mucho
lo que vio
pues regresó pronto.
Mi madre
iba y venía
desde su orfandad
de gata robada
a sus manos
-siempre va y viene
cantando,
hablando sola-
a sus mundos, a cántaros
olas que ríen sus aventuras.
No me duelas más
Jeremías
que me hacen daño
mis gaviotas
canta,
canta la "mamayaya".
Remedios Virato
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