Jirones del Corazón

joblam

Poeta que considera el portal su segunda casa
La noche era profunda. Los minutos eran lentos y agonizantes. El canto de un grillo rompía la monotonía del silencio. Con la cabeza sostenida por ambas manos, Gumelsindo, pestañeaba en demasía pero el sueño estaba lejos de arribar. En el cesto de basura, estaban apiladas varias hojas manuscritas. Pasando la mano derecha por el rostro, el hombre trató de borrar las horas de insomnio. De pronto, después de un largo bostezo, comenzó a escribir.

“Querida Charlotte.

Llevo horas tratando de hilvanar ideas para expresar con precisión lo profundo de mi sentimiento por ti. Desde tu partida, me he transformado en un ser apático, huraño y solitario. Te convertiste en el eje donde mi vida gira y no he podido obtener la tranquilidad que requiero para recomenzar otra relación. Busco una explicación lógica a todos mis atormentantes pensamientos y no obtengo una justificada razón de tu ausencia. Sólo sé que te marchaste y contigo se esfumaron mis deseos de vivir.

En mi pequeño mundo, al igual que una estrecha rendija, veo el renacer de una esperanza con tu ansiado regreso, aunque a veces me castigo por pecar de ingenuo o iluso incorregible. Tus besos, visibles en cada recodo de mi camino. Tus caricias, huellas intactas en cada poro de mi piel. Cada recuerdo tuyo es una vorágine en mis pocas horas de ensueño. En cada centímetro de mi almohada está la agradable fragancia de tu cuerpo. Perdí la noción de lo que es soñar o estar despierto. Mi mundo vertical está convertido en una línea horizontal. ¡Cómo no poder recordarte!

Por muchos meses te di lo único que poseo para compartir: un amor profundo con entrega sin condiciones. Sé que no voy a morir y voy a levantar el vuelo hacia otro destino porque no estoy dispuesto a vivir sin compañía. Deseo que tengas muy claro que no te guardo rencor. Después de amarte con tanto empeño, este sentimiento innoble no tiene cabida en mi maltratado corazón. Prometo que voy a recordarte y cada vez que tu figura aparezca en mis pensamientos, te regalaré la mejor de mis sonrisas. Además, prefiero vivir con la frustración de no tenerte a sufrir la condena de olvidarte.

Tuyo para siempre

Gumelsindo”

Un largo suspiro emergió de la profundidad del corazón del hombre. Los ojos miraron con detenimiento el pestañear de la vela. Gumelsindo releyó la misiva y movió la cabeza en vaivén como señal de conformidad. Un sonido inusual se unió al clamor del grillo. La hoja recién escrita quedó integrada al mismo destino de sus antecesoras. La diferencia era notable. Estaba hecha pedazos.
 
Última edición:
Intento hilvanar todas tus letras maestro, y coso, y cosooooo UN ABRAZO
 
La noche era profunda. Los minutos eran lentos y agonizantes. El canto de un grillo rompía la monotonía del silencio. Con la cabeza sostenida por ambas manos, Gumelsindo, pestañeaba en demasía pero el sueño estaba lejos de arribar. En el cesto de basura, estaban apiladas varias hojas manuscritas. Pasando la mano derecha por el rostro, el hombre trató de borrar las horas de insomnio. De pronto, después de un largo bostezo, comenzó a escribir.

“Querida Charlotte.

Llevo horas tratando de hilvanar ideas para expresar con precisión lo profundo de mi sentimiento por ti. Desde tu partida, me he transformado en un ser apático, huraño y solitario. Te convertiste en el eje donde mi vida gira y no he podido obtener la tranquilidad que requiero para recomenzar otra relación. Busco una explicación lógica a todos mis atormentantes pensamientos y no obtengo una justificada razón de tu ausencia. Sólo sé que te marchaste y contigo se esfumaron mis deseos de vivir.

En mi pequeño mundo, al igual que una estrecha rendija, veo el renacer de una esperanza con tu ansiado regreso, aunque a veces me castigo por pecar de ingenuo o iluso incorregible. Tus besos, visibles en cada recodo de mi camino. Tus caricias, huellas intactas en cada poro de mi piel. Cada recuerdo tuyo es una vorágine en mis pocas horas de ensueño. En cada centímetro de mi almohada está la agradable fragancia de tu cuerpo. Perdí la noción de lo que es soñar o estar despierto. Mi mundo vertical está convertido en una línea horizontal. ¡Cómo no poder recordarte!

Por muchos meses te di lo único que poseo para compartir: un amor profundo con entrega sin condiciones. Sé que no voy a morir y voy a levantar el vuelo hacia otro destino porque no estoy dispuesto a vivir sin compañía. Deseo que tengas muy claro que no te guardo rencor. Después de amarte con tanto empeño, este sentimiento innoble no tiene cabida en mi maltratado corazón. Prometo que voy a recordarte y cada vez que tu figura aparezca en mis pensamientos, te regalaré la mejor de mis sonrisas. Además, prefiero vivir con la frustración de no tenerte a sufrir la condena de olvidarte.

Tuyo para siempre

Gumelsindo”

Un largo suspiro emergió de la profundidad del corazón del hombre. Los ojos miraron con detenimiento el pestañear de la vela. Gumelsindo releyó la misiva y movió la cabeza en vaivén como señal de conformidad. Un sonido inusual se unió al clamor del grillo. La hoja recién escrita quedó integrada al mismo destino de sus antecesoras. La diferencia era notable. Estaba hecha pedazos.
Excelente.
Un besito mis estrellitas para tí.
Rosario
 
Continuar los dias con la compañía de la ausencia, arropar el vacpio que hace trizas el sentimiento, briendo un hueco en el corazón, esallar una y mil veces las palabras que no se logran articular en ecos que puedan llegar hasta el umbral donde se desintegro el vincuo del amor... tristes letras mi kerido amigo, como duele la pérdida... siempre es un placer leerte
Kikos y abrazos apretaditos
:::hug:::
 
Continuar los dias con la compañía de la ausencia, arropar el vacpio que hace trizas el sentimiento, briendo un hueco en el corazón, esallar una y mil veces las palabras que no se logran articular en ecos que puedan llegar hasta el umbral donde se desintegro el vincuo del amor... tristes letras mi kerido amigo, como duele la pérdida... siempre es un placer leerte
Kikos y abrazos apretaditos
:::hug:::

Captas con mucha precisión cuanta melancolía destilas esas letras. La tristeza, parte esencial del sentimiento humano compensada con los destellos de felicidad. Gracias por estar aquí dando brillo a mi espacio. Besos.
 

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