Lírico.
Exp..
Jorge
Jorgito, claro, el chico
ese que no da pie con bola pero
no pierde ripio
desde la terraza
del bar de la esquina.
Fumando, ensimismado,
con un litro de birra
siempre cerca,
siempre cocido y siempre
bien al loro
de lo que se discute por el barrio.
Jorgito, hombre, Jorgito,
por supuesto,
absorto como un sapo
colorado,
echándole humo al tiempo
por la cara,
Jorgito el de la esquina.
Nos tiene bien calados,
nos conoce,
nos ve llenar la vida
de tantos sinsentidos
con que nos distraemos
mientras el tiempo a él ya ni le roza.
Jorgito, claro, el chico
ese que no da pie con bola pero
no pierde ripio
desde la terraza
del bar de la esquina.
Fumando, ensimismado,
con un litro de birra
siempre cerca,
siempre cocido y siempre
bien al loro
de lo que se discute por el barrio.
Jorgito, hombre, Jorgito,
por supuesto,
absorto como un sapo
colorado,
echándole humo al tiempo
por la cara,
Jorgito el de la esquina.
Nos tiene bien calados,
nos conoce,
nos ve llenar la vida
de tantos sinsentidos
con que nos distraemos
mientras el tiempo a él ya ni le roza.