Jose Alfredo

daniel amaya

Poeta fiel al portal
Tío, hijo, hermano, padre, abuelo,

tus horas caducaron pronto, muy pronto…

amado José Alfredo dentro de mi alma

hay un portal con tu nombre

por siempre;

humildemente las palabras se quedan cortas

al expresar cuando el vacío irrumpe en casa,

no hay expresión que iguale el llanto de una madre anciana,

seguramente…

no hay verso que irrumpa la tristeza

que desde el alma aflora lágrimas

de una abuela que lo ha visto todo

en este mundo que vamos sobre una línea de enigmas.


Hoy quisiera recordar a un hombre,

hombre de mil batallas,

con virtudes y errores,

¿pero quién en esta tierra

no ha labrado con caídas?

¿Dios quien en el mundo

pisa sin tambalear?

¿Quién no ha vivido

lapsos sintiéndose

solo en el camino?

¿Quién no?…

El cronometro que caduca sigiloso

no es suficiente para algunos

en este tiempo que juzga inmaculado siempre,

a veces la existencia parece incompleta

cuando en vida no se encuentra paz,

tal vez, solo tal vez debemos tomar la mano

de quienes amamos y proyectarnos

antes del caos ...


Las calles de Pontalida pierden el trazo constante

que avivaba el inerte frío superficial,

en Junín llueve sobre las moradas

que aguardaban el puntual recorrido

de tus pasos rápidos,

como un ciclo necesario,

la alborada parece más oscura,

en Rubio ha de estar lloviendo ,

tal vez sea el silencio del vacío

cuando en el profundo del alma se extraña.


Es cierto, tus modales fueron incógnitas,

habían ciertos pasajes con espinas

y muros solitarios hacia ti,

tal vez en ti había mucho, mucho lo sé…

hay hombres que aman desde adentro,

aquellos seres que te contemplaban

mejor que nadie te entendían,

eras y eres mucho más

lo sé,

justo después de ver los ojos de cada criatura

humilde de la vida, mi alma marca tu nombre,

oh mi alma…

quisiera poder amar a cada criatura

con tus ojos barnizados,

tú, con tu corazón agotado

llenabas al mundo,

lo sé…


En Rubio ha de llover fuerte,

sobre las calles que sentían

tu aurora y tu descanso,

día por día como ritual

de la vida misma;

en la Palmita hay silencio

aguardando el sonar de tus pasos raudos,

muchos ven en ti el firmamento estrellado

que engalana lo alto de la Guaira,

y en ti ven el aura anaranjado andino

sobre los empedrados que solías correr de niño;

en mi corazón siempre querido José

iras guardado como marca,

como esencia que nutre las fuerzas,

eras guerrero, luchador, sobreviviente

jamás vi otro hombre con tu virtud,

nunca olvidaré tu fuerza en nuestra casa materna,

de ti el recuerdo gotea como la lluvia

sobre los techos que deambulan melancólicos,

y esta tristeza es acérrima y confusa

que conlleva tu partida

hacia los caminos misteriosos e inevitables

de la muerte,

solo espero que hayas encontrado

lo que tus suplicas y deseos pedían

tras tu partida hacia aquel mundo,

querido y amado tío.


En ciertos contrastes el silencio

viajaba sobre ideas que aguardaban en sigilo,

el mundo se reconocía en los espejos;

en cada longevo surco dibujados en el alma

que tus ojos añejos aceitunados juzgaban,

tal vez, la coraza que se infundía en ti

en los silencios afloraba tu alma

como fortín de la esencia tuya ,

tu nobleza era más grande

que tu estampa delgada que el tiempo

labró con sus manos cansadas,

sé del dolor que soportabas con terquedad

días tras día que marcaban los cauces

por donde tus lágrimas suplicaban,

no, tal vez no sabía de todo el dolor que soportabas

hasta tu partida,

eso me llena de dolor…


Querido Tío,

el primero que parte de los que amo,

¿cómo no estar triste?

al ver a mi madre veo tu rostro

como parte de la misma esencia,

en mi corazón tío,

mis respetos por siempre…
 
Es un hermoso poema, lleno de imágenes familiares y la añoranza de la familia que ya no esta. Es un poema escrito como un álbum familiar. Duele y fascina. Muy bien trabajado.
 

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