KarlosMotta
Poeta recién llegado
Ella era de terciopelo, rellena de sueños y esperanzas,
había una idea cuajando en su cabeza: flores de garbanzo.
Cortó el papel con una hoja suspirada, y de ella emanó una espina,
se vertió en el opaco río que era su cuerpo desnudo.
Habían ocasiones en que era cobarde, y el dolor le atemorizaba,
habían hombres que deseaban desposarla, a ellos culpaba de su temor.
Y por las noches contaba heridas y cicatrices mientras sopesaba,
cuanto se preciaba aquello que tenía mas valor.
Efectivamente un día, un mal día llegó a la inevitable conclusión:
todo lo que tiene un precio tiene muy poco valor.
Hombres que deseaban desposarla, también la apreciaban.
Habían monedas de oro, plata y rubíes de finas ligaduras.
Habían deberes, sociales y tornados de presiones subsecuentes.
Habían mensajes imperativos, pero subliminales.
Efectivamente un día, fue el peor día, una espina de rosa tibia,
desde la yugular, de una soñadora joven de terciopelo.
había una idea cuajando en su cabeza: flores de garbanzo.
Cortó el papel con una hoja suspirada, y de ella emanó una espina,
se vertió en el opaco río que era su cuerpo desnudo.
Habían ocasiones en que era cobarde, y el dolor le atemorizaba,
habían hombres que deseaban desposarla, a ellos culpaba de su temor.
Y por las noches contaba heridas y cicatrices mientras sopesaba,
cuanto se preciaba aquello que tenía mas valor.
Efectivamente un día, un mal día llegó a la inevitable conclusión:
todo lo que tiene un precio tiene muy poco valor.
Hombres que deseaban desposarla, también la apreciaban.
Habían monedas de oro, plata y rubíes de finas ligaduras.
Habían deberes, sociales y tornados de presiones subsecuentes.
Habían mensajes imperativos, pero subliminales.
Efectivamente un día, fue el peor día, una espina de rosa tibia,
desde la yugular, de una soñadora joven de terciopelo.