DIEGO
Poeta adicto al portal
Los besos clandestinos que dejaste sobre los labios rojos de fresas que nunca saboreaste íntegramente, se sacuden la modorra de otros anocheceres que olieron a desenfrenos mórbidos.
Laberintos oscuros que iluminabas a tu paso y oscurecías con la huída desconsiderada y negligente.
Suspiros del aire que me faltan como me falta tu escuálido recuerdo. Ese que hasta ayer ocupaba porción de pared blanca sobre negro marco. Negro como el instante de tu vuelta, de la renuncia a seguir en el camino solitario de los días nublados que elegías. Trajiste la tormenta bajo el impúdico cabello alborotado.
Y en la cruz de los días misteriosos que han de venir marchitos de alegría, pones los clavos en mis manos, asidas al madero de la edad transcurrida.
Ánforas rebosantes de buenas intenciones, que amarillentas cuelgan de las camas jubiladas de espanto, de aburrido pesar y sin sentido.
Lugares y momentos faltos del color de tus ojos, ásperas caricias como lijas nuevas que irritan y hieren.
Tus ideas anarquistas del amor mutilaron mis ganas y mis vidas.
Así entraste quedamente en mis recuerdos.
Así fuiste, así serás. Experiencia nefasta y necesaria.
Al amor se lo gana y se lo cuida. Lo que el amor no da, no se le roba.
Judas hecho mujer, vuelve a la tumba.
Laberintos oscuros que iluminabas a tu paso y oscurecías con la huída desconsiderada y negligente.
Suspiros del aire que me faltan como me falta tu escuálido recuerdo. Ese que hasta ayer ocupaba porción de pared blanca sobre negro marco. Negro como el instante de tu vuelta, de la renuncia a seguir en el camino solitario de los días nublados que elegías. Trajiste la tormenta bajo el impúdico cabello alborotado.
Y en la cruz de los días misteriosos que han de venir marchitos de alegría, pones los clavos en mis manos, asidas al madero de la edad transcurrida.
Ánforas rebosantes de buenas intenciones, que amarillentas cuelgan de las camas jubiladas de espanto, de aburrido pesar y sin sentido.
Lugares y momentos faltos del color de tus ojos, ásperas caricias como lijas nuevas que irritan y hieren.
Tus ideas anarquistas del amor mutilaron mis ganas y mis vidas.
Así entraste quedamente en mis recuerdos.
Así fuiste, así serás. Experiencia nefasta y necesaria.
Al amor se lo gana y se lo cuida. Lo que el amor no da, no se le roba.
Judas hecho mujer, vuelve a la tumba.
Última edición:
::