rodrigotoro
Poeta adicto al portal
Una semicorchea jugaba
en el inmaculado pentagrama;
jugaba con una cerbatana
jugaba y comía castañas
perseguía todas las notas
en una jugarreta constante;
estas, escapaban distantes
y se repartían como las gotas...
Los silencios quisieron jugar,
también la llave de fa y la de sol
que jugaron al tornasol,
y con acuarela se pusieron a pintar
todos los acordes también jugaron:
Los bemoles, y cada pequeño arpegio.
Fué una jornada carente de desprecio
una aventura donde se hermanaron
y al ver la partitura, tan animada,
los instrumentos se terminaron por sumar:
Olvidando sus dueños, quisieron tocar
y el juego se prolongó toda la velada.
Y cuando entró la batuta, siempre elegante,
sonrió feliz al escuchar el concierto:
Se sentó a escuchar con nítido divertimento...
comiendo castañas con apetito envidiable.
en el inmaculado pentagrama;
jugaba con una cerbatana
jugaba y comía castañas
perseguía todas las notas
en una jugarreta constante;
estas, escapaban distantes
y se repartían como las gotas...
Los silencios quisieron jugar,
también la llave de fa y la de sol
que jugaron al tornasol,
y con acuarela se pusieron a pintar
todos los acordes también jugaron:
Los bemoles, y cada pequeño arpegio.
Fué una jornada carente de desprecio
una aventura donde se hermanaron
y al ver la partitura, tan animada,
los instrumentos se terminaron por sumar:
Olvidando sus dueños, quisieron tocar
y el juego se prolongó toda la velada.
Y cuando entró la batuta, siempre elegante,
sonrió feliz al escuchar el concierto:
Se sentó a escuchar con nítido divertimento...
comiendo castañas con apetito envidiable.