Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Una mañana como todas las mañanas. Aquella niña sonrió
despertando al nuevo día de un día nuevo. De nuevo lleno de ilusión,
de la ilusión del juego de ser niña, jugando al juego de no querer ser mayor,
de saltos a la comba en la plaza, de plazas llenas de niñas jugando bajo el sol.
Pero aquella mañana sus padres le dijeron que ya no era una niña. Que ya no,
que mañana su marido vendría a verla. Que mañana se casaba con un hombre mayor.
Y aquella mañana se le descosieron las muñecas a aquella niña. Y aquella niña no despertó,
no quiso dejar de ser la niña que juega al juego de una niña que no quiere ser mayor.
Y jugando, dicen que algunas mañanas se le puede ver comiendo el algodón
de nubes de azúcar bajo un cielo de risas, azul como el vestido con el que un día voló,
para seguir siendo niña, seguir jugando. Jugando a ser una niña que no quiere ser mayor.
"NO al matrimonio infantil"
despertando al nuevo día de un día nuevo. De nuevo lleno de ilusión,
de la ilusión del juego de ser niña, jugando al juego de no querer ser mayor,
de saltos a la comba en la plaza, de plazas llenas de niñas jugando bajo el sol.
Pero aquella mañana sus padres le dijeron que ya no era una niña. Que ya no,
que mañana su marido vendría a verla. Que mañana se casaba con un hombre mayor.
Y aquella mañana se le descosieron las muñecas a aquella niña. Y aquella niña no despertó,
no quiso dejar de ser la niña que juega al juego de una niña que no quiere ser mayor.
Y jugando, dicen que algunas mañanas se le puede ver comiendo el algodón
de nubes de azúcar bajo un cielo de risas, azul como el vestido con el que un día voló,
para seguir siendo niña, seguir jugando. Jugando a ser una niña que no quiere ser mayor.
"NO al matrimonio infantil"