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Jugando al escondite

pecadocapital79

Poeta adicto al portal
Unos, dos tres, cuatro.

Ella está de espaldas
contando contra la pared,
es la niña más guapa del mundo,
sólo tiene ocho años,
yo tengo nueve,
sólo le llevo tres meses
pero siempre que es primavera
yo soy más grande.

A ella no le gusta perder ni en los años
y pone esa cara de enfado que me enloquece,
como queriendo apresurar las agujas,
dice que prefiere el verano
porque el sol camufla sus pecas,
y porque nuestra edad es la misma.

Cinco, seis, siete, ocho.

Me gusta cuando cuenta,
tiene dos trenzas rubias,
cuando sonríe se le hacen hoyuelos
al lado de la boca,
lleva medias blancas y zapatos de luto,
los dedos manchados de gusanitos
y un fuerte olor a caramelo de fresa.

Alguna vez nos agarramos de la mano
y a mí me tiembla el pulso,
el estómago se me contrae
y siento como mi cara
es una bombilla a punto de estallar.

Nueve, diez, once, doce.

Nunca me escondo lo suficiente,
siempre me dejo visible
para que grite mi nombre
mientras corre apresurada
para tocar el taco.

Nadie me nombra como ella,
cuando lo hace
es como si me llamaran, como ser necesario
tiene el acento prestado de una racha de viento:
-Por Ernesto- grita.
Y yo quiero besarla.

Trece, catorce, quince, dieciséis.

Estoy tras el árbol de siempre,
lo sabe, se me ven las manos
y suenan mis latidos
en tres kilómetros a la redonda
sus diminutos pies colorean
la losetas de la plaza
de un color similar
al que debe tener el amor.

Me ve, siempre me ve y corre
sale disparada para dibujar
la sonrisa de mi boca.

A ella le encanta ganar.
Y a mi también.

Han pasado dos décadas de aquello
y aún cuando se me aproxima
dejo de esconderme para que coloque
mi nombre entre sus labios.

Ya casi está. La huelo.

Diecisiete, dieciocho, diecinueve y veinte.

Voy…………………..

Me encanta su voz.
 
Un amor que nace entre simientes
y como ellas crece sin premura,
lento desarrollo que madura
en los corazones impacientes.

Excelente poema que difumina ese amor creciente año con año. me ha encantado...:::banana:::

th_maramgor.gif
 
Pecado, qué dulce, qué tierno, qué maravilloso poema!! El primer amor, el amor de niño que nunca se olvida. Ha sido un gustazo jugar al escondite con tu poesía.
Estrellas y besos
 
intentaba sostenerme de escribir algo pero con esta pieza de lluvia que has echo es imposible, Dios mio es hermoso! tal como lo eres tu, tan como lo es ella, tienes algo tan eroticamente ingenuo que juro me enloquece. Aplausos.
 
Correeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee:::sonreir1:::
Me has dejado super emocionada y pensando en esos años cuando la vida era color de rosa y ahora que la veo color hormiga digo: ¡Oh tiempos aquellos!
Placer estar acá pecadito.
Estrellas y besos
 
Tienes suerte amigo. Mucha suerte. Ese amor da muchas alas. Por otro lado tu poema es encantador, impecable.Me ha deleitado la lectura de tus versos.Un abrazo entre líneas.
 
Que cosa más tierna sin caer en el empalago por ese toque pícaro que le ha puesto Ernesto.
Te voy a adoptar.
Un besazo.
 
Unos, dos tres, cuatro.

Ella está de espaldas
contando contra la pared,
es la niña más guapa del mundo,
sólo tiene ocho años,
yo tengo nueve,
solo le llevo tres meses
pero siempre que es primavera
yo soy más grande.

A ella no le gusta perder ni en los años
y pone esa cara de enfado que me enloquece,
como queriendo apresurar las agujas,
dice que prefiere el verano
porque el sol camufla sus pecas,
y porque nuestra edad es la misma.

Cinco, seis, siete, ocho.

Me gusta cuando cuenta,
tiene dos trenzas rubias,
cuando sonríe se le hacen hoyuelos
al lado de la boca,
lleva medias blancas y zapatos de luto,
los dedos manchados de gusanitos
y un fuerte olor a caramelo de fresa.

Alguna vez nos agarramos de la mano
y a mí me tiembla el pulso,
el estómago se me contrae
y siento como mi cara
es una bombilla a punto de estallar.

Nueve, diez, once, doce.

Nunca me escondo lo suficiente,
siempre me dejo visible
para que grite mi nombre
mientras corre apresurada
para tocar el taco.

Nadie me nombra como ella,
cuando lo hace
es como si me llamaran, como ser necesario
tiene el acento prestado de una racha de viento:
-Por Ernesto- grita.
Y yo quiero besarla.

Trece, catorce, quince, dieciséis.

Estoy tras el árbol de siempre,
lo sabe, se me ven las manos
y suenan mis latidos
en tres kilómetros a la redonda
sus diminutos pies colorean
la losetas de la plaza
de un color similar
al que debe tener el amor.

Me ve, siempre me ve y corre
sale disparada para dibujar
la sonrisa de mi boca.

A ella le encanta ganar.
Y a mi también.

Han pasado dos décadas de aquello
y aún cuando se me aproxima
dejo de esconderme para que coloque mi nombre
entre sus labios.

Ya casi está. La huelo.

Diecisiete, dieciocho, diecinueve y veinte.

Voy…………………..

Me encanta su voz.

Qué sorpresa más linda!, un pecado tierno, primera vez que me encuentro uno como este... los pecados también tuvieron niñez eh? y vaya el pedazo de escenario en que sucede, me recuerda a mi inocencia, a la dulzura indescriptible de ese amor sin malicia que te paraliza tan solo al saberte cerca de él, bello, bello, bello... qué te puedo decir... Un besoteee E. (me encantó verte tan niño, jiji)

 
Unos, dos tres, cuatro.

Ella está de espaldas
contando contra la pared,
es la niña más guapa del mundo,
sólo tiene ocho años,
yo tengo nueve,
solo le llevo tres meses
pero siempre que es primavera
yo soy más grande.

A ella no le gusta perder ni en los años
y pone esa cara de enfado que me enloquece,
como queriendo apresurar las agujas,
dice que prefiere el verano
porque el sol camufla sus pecas,
y porque nuestra edad es la misma.

Cinco, seis, siete, ocho.

Me gusta cuando cuenta,
tiene dos trenzas rubias,
cuando sonríe se le hacen hoyuelos
al lado de la boca,
lleva medias blancas y zapatos de luto,
los dedos manchados de gusanitos
y un fuerte olor a caramelo de fresa.

Alguna vez nos agarramos de la mano
y a mí me tiembla el pulso,
el estómago se me contrae
y siento como mi cara
es una bombilla a punto de estallar.

Nueve, diez, once, doce.

Nunca me escondo lo suficiente,
siempre me dejo visible
para que grite mi nombre
mientras corre apresurada
para tocar el taco.

Nadie me nombra como ella,
cuando lo hace
es como si me llamaran, como ser necesario
tiene el acento prestado de una racha de viento:
-Por Ernesto- grita.
Y yo quiero besarla.

Trece, catorce, quince, dieciséis.

Estoy tras el árbol de siempre,
lo sabe, se me ven las manos
y suenan mis latidos
en tres kilómetros a la redonda
sus diminutos pies colorean
la losetas de la plaza
de un color similar
al que debe tener el amor.

Me ve, siempre me ve y corre
sale disparada para dibujar
la sonrisa de mi boca.

A ella le encanta ganar.
Y a mi también.

Han pasado dos décadas de aquello
y aún cuando se me aproxima
dejo de esconderme para que coloque mi nombre
entre sus labios.

Ya casi está. La huelo.

Diecisiete, dieciocho, diecinueve y veinte.

Voy…………………..

Me encanta su voz.

Estupendo poema Pecado.
Aquí el lenguaje recupera su voz más tierna.
Te mando un abrazo poeta.
 
pero que tiernOOOOo

ayayy. jaja. que no estoy acostumbrado a verte así colega

que poema tan tan tan bonito.

saludos
 
Encantado que te encante, saludos Maramin.

Gracias Cristian, se te admira mucho por aquí ya sabes, un abrazo.

Placer siempre tu efusividad a uno lo llena como de fe, algo asi como el ego, bendita seas jeje, un abrazo Hada.

Si quieres puedes empezar a contar y yo me escondo, un abrazo Cibeles.

Eso de que a ti no te salgan las palabras..... si eres interminable y yo que lo agradezco, un abarzo Loida.

Eroticamente ingenuo a uno le halaga leer cosas asi, debo mentir muy bien, un abrazo Lluvia.

Las hormigas son dulces Nosty asi que no te metas con su color o colorealas a tu gusto, la infancia jamás nos olvida del todo la olvidamos nosotros, un abrazo.

Gracias Angel no se si tengo suerte, es más bien tiempo para pensar y eso quizas si sea una suerte, saludos.

Ja ja no me aguantabas ni dos asaltos Mar, a las dos días me vuelves a dar en adopcion, un abrazo.
 
Bueno también fui niño Itamar, en realidad jamás he dejado de serlo todavía, gracias por venir, un abrazo.

Si troylo aquí el lenguaje pasa a un segundo plano, creo que era una historia para prosa y me equivoqué o me volvió a dar la pereza, gracias por estar, saludos.

Siempre se agradece que vengas Freud, ya sabes que es sincero lo que te digo, saludos.

Ja ja así que te gustaban los malos? No se porque creo que en eso no cambiaste demasiado, un abrazo, un placer agilizar esa neurona tuya medio dormida, gracias por estar por aquí.

A veces se me va la olla, aunque en realidad no se si me fue con este o con los demás, algo falla, saludos Lazaro.
 
yo no te había leído este,
ya me puedo ir de casa hoy, buskaba encontrar algo interesante, me quedo con esto.
Ciao Ernesto
 
Unos, dos tres, cuatro.

Ella está de espaldas
contando contra la pared,
es la niña más guapa del mundo,
sólo tiene ocho años,
yo tengo nueve,
sólo le llevo tres meses
pero siempre que es primavera
yo soy más grande.

A ella no le gusta perder ni en los años
y pone esa cara de enfado que me enloquece,
como queriendo apresurar las agujas,
dice que prefiere el verano
porque el sol camufla sus pecas,
y porque nuestra edad es la misma.

Cinco, seis, siete, ocho.

Me gusta cuando cuenta,
tiene dos trenzas rubias,
cuando sonríe se le hacen hoyuelos
al lado de la boca,
lleva medias blancas y zapatos de luto,
los dedos manchados de gusanitos
y un fuerte olor a caramelo de fresa.

Alguna vez nos agarramos de la mano
y a mí me tiembla el pulso,
el estómago se me contrae
y siento como mi cara
es una bombilla a punto de estallar.

Nueve, diez, once, doce.

Nunca me escondo lo suficiente,
siempre me dejo visible
para que grite mi nombre
mientras corre apresurada
para tocar el taco.

Nadie me nombra como ella,
cuando lo hace
es como si me llamaran, como ser necesario
tiene el acento prestado de una racha de viento:
-Por Ernesto- grita.
Y yo quiero besarla.

Trece, catorce, quince, dieciséis.

Estoy tras el árbol de siempre,
lo sabe, se me ven las manos
y suenan mis latidos
en tres kilómetros a la redonda
sus diminutos pies colorean
la losetas de la plaza
de un color similar
al que debe tener el amor.

Me ve, siempre me ve y corre
sale disparada para dibujar
la sonrisa de mi boca.

A ella le encanta ganar.
Y a mi también.

Han pasado dos décadas de aquello
y aún cuando se me aproxima
dejo de esconderme para que coloque
mi nombre entre sus labios.

Ya casi está. La huelo.

Diecisiete, dieciocho, diecinueve y veinte.

Voy…………………..

Me encanta su voz.


Maravillosa obra, hermoso escrito, me quedo esperando el 21,22,23. Aunque mi comentario no sea sale disparada para dibujar la sonrisa de mi boca. Un gusto leerte, un abrazo.
 
Unos, dos tres, cuatro.

Ella está de espaldas
contando contra la pared,
es la niña más guapa del mundo,
sólo tiene ocho años,
yo tengo nueve,
sólo le llevo tres meses
pero siempre que es primavera
yo soy más grande.

A ella no le gusta perder ni en los años
y pone esa cara de enfado que me enloquece,
como queriendo apresurar las agujas,
dice que prefiere el verano
porque el sol camufla sus pecas,
y porque nuestra edad es la misma.

Cinco, seis, siete, ocho.

Me gusta cuando cuenta,
tiene dos trenzas rubias,
cuando sonríe se le hacen hoyuelos
al lado de la boca,
lleva medias blancas y zapatos de luto,
los dedos manchados de gusanitos
y un fuerte olor a caramelo de fresa.

Alguna vez nos agarramos de la mano
y a mí me tiembla el pulso,
el estómago se me contrae
y siento como mi cara
es una bombilla a punto de estallar.

Nueve, diez, once, doce.

Nunca me escondo lo suficiente,
siempre me dejo visible
para que grite mi nombre
mientras corre apresurada
para tocar el taco.

Nadie me nombra como ella,
cuando lo hace
es como si me llamaran, como ser necesario
tiene el acento prestado de una racha de viento:
-Por Ernesto- grita.
Y yo quiero besarla.

Trece, catorce, quince, dieciséis.

Estoy tras el árbol de siempre,
lo sabe, se me ven las manos
y suenan mis latidos
en tres kilómetros a la redonda
sus diminutos pies colorean
la losetas de la plaza
de un color similar
al que debe tener el amor.

Me ve, siempre me ve y corre
sale disparada para dibujar
la sonrisa de mi boca.

A ella le encanta ganar.
Y a mi también.

Han pasado dos décadas de aquello
y aún cuando se me aproxima
dejo de esconderme para que coloque
mi nombre entre sus labios.

Ya casi está. La huelo.

Diecisiete, dieciocho, diecinueve y veinte.

Voy…………………..

Me encanta su voz.

Joder, ernesto...maravilloso, original, magistral poemazo. veinte estrellas para ti poeta. Me encantó, lo saboreé, disfruté y sonreí; qué más se puede pedir al leer unos versos?. Un fuerte abrazo. Javi.
 
Joder, ernesto...maravilloso, original, magistral poemazo. veinte estrellas para ti poeta. Me encantó, lo saboreé, disfruté y sonreí; qué más se puede pedir al leer unos versos?. Un fuerte abrazo. Javi.

No se que más se puede pedir al escribir unos versos pero desde luego a un comentario no se le puede pedir más, gracias, saludos Javi.
 

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