1
En un jardín, llena de color,
una mariposa danza con fervor,
sus alas ligeras, llenas de encanto,
iluminan el cielo con su vuelo y quebranto.
Sus colores vibrantes, un arco iris vivo,
hipnotizan a todos, gracia en su estivo.
Entre flores y hierbas, ella se desliza,
regalando alegría con su presencia precisa.
2
La risa, un sonido celestial,
que alegra el alma con su compás,
es un eco que se expande en el aire,
contagiando felicidad en cada lugar.
Risas sinceras, carcajadas libres,
que rompen las barreras y los cobardes.
En un mundo de penas, angustia y dolor,
la risa es el bálsamo, el dulce rescoldor.
3
La Navidad, época de amor y paz,
donde la esperanza renace capaz,
un tiempo para unirnos en armonía,
y olvidar las diferencias con euforia.
La magia se desata, luces en la ciudad,
y el espíritu navideño nos invade en realidad.
Familias reunidas, canciones y villancicos,
la Navidad nos impregnamos de infinitos.
4
Los lentes, ventana hacia el mundo,
nos regalan visión, nos dan un segundo,
perspectiva clara de lo que nos rodea,
corrigiendo nuestra mirada de manera fea.
Espejuelos que nos ayudan a enfocar,
a admirar detalles, sin titubear.
En ellos se esconden secretos y miradas,
un mundo más nítido, un universo sin máscaras.
5
El deseo, suspiro del corazón,
anhelo que despierta sin razón,
un susurro en la noche, un destino por encontrar,
un anhelo que nos impulsa a soñar.
Deseos de amor, de éxito y de bondad,
de alcanzar metas, de felicidad.
Su fuerza nos empuja a seguir adelante,
a luchar por nuestros sueños por siempre.
6
Los guantes, abrigo para nuestras manos,
nos protegen del frío con sus tejidos humanos.
Con ellos, el tacto se vuelve suave,
mientras evitan que el invierno nos trabe.
Un escudo que brinda bienestar,
y resguarda nuestra piel sin cesar.
En su interior, la calidez se despliega,
y mantiene nuestros dedos sin sequía y ciega.
En este poema largo, he plasmado,
la belleza de la mariposa, la risa y el pasado,
la Navidad que nos une y nos alienta,
los lentes que nos ayudan, la esperanza viva.
El deseo que nos guía y los guantes que abrigan,
todos ellos están presentes, brillan y nos animan.
En cada verso, en cada estrofa que he tejido,
se entrelazan las emociones, un mundo compartido.