Juguemos a las equivalencias.

David Adonay Morán Peña

Poeta recién llegado
Bien la vida equivale a un beso,a un caricia, a un parpadeo
leones panteras inmensas fieras.
Pero bien que las fronteras equivalen al llanto del recién nacido
resguardando tras de ellas una nueva vida para el que vive.
Pero más que bien la odisea de la tesar piel esculpe
la diferencia de vivir o morir de existir o renacer.
En las fracciones de nuestra piel ocultamos miles de frases
hitos en nuestras entrañas y poemas de nuestras miradas.
Que la embriaguez del Dios que nos diseñó y nos dio maliciosamente el libre albedrío
están los caminos que se divinen de estribor a babor, de derecha a izquierda.
Pero no importa el camino que tomemos derecha o izquierda al final los caminos forman;
el beso de dos cines que se aman
 
Bien la vida equivale a un beso,a un caricia, a un parpadeo
leones panteras inmensas fieras.
Pero bien que las fronteras equivalen al llanto del recién nacido
resguardando tras de ellas una nueva vida para el que vive.
Pero más que bien la odisea de la tesar piel esculpe
la diferencia de vivir o morir de existir o renacer.
En las fracciones de nuestra piel ocultamos miles de frases
hitos en nuestras entrañas y poemas de nuestras miradas.
Que la embriaguez del Dios que nos diseñó y nos dio maliciosamente el libre albedrío
están los caminos que se divinen de estribor a babor, de derecha a izquierda.
Pero no importa el camino que tomemos derecha o izquierda al final los caminos forman;
el beso de dos cines que se aman

Hermoso...simplemente hermoso....creo que comienzo a seguirte Poeta.
 
Bien la vida equivale a un beso,a un caricia, a un parpadeo
leones panteras inmensas fieras.
Pero bien que las fronteras equivalen al llanto del recién nacido
resguardando tras de ellas una nueva vida para el que vive.
Pero más que bien la odisea de la tesar piel esculpe
la diferencia de vivir o morir de existir o renacer.
En las fracciones de nuestra piel ocultamos miles de frases
hitos en nuestras entrañas y poemas de nuestras miradas.
Que la embriaguez del Dios que nos diseñó y nos dio maliciosamente el libre albedrío
están los caminos que se divinen de estribor a babor, de derecha a izquierda.
Pero no importa el camino que tomemos derecha o izquierda al final los caminos forman;
el beso de dos cines que se aman


Esa última frase le da sentido a tu juego de equivalencias. Saludos para ti David.
 

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