filosoforebelde
Poeta recién llegado
Tú miras fíjamente,
no a mí sino a la nada,
el azul de tus ojos,
mientras, yo te miraba.
Este poema cargado,
de llanto sin medida,
solo guarda tristeza;
la mirada perdida.
Triste porque ella dejó,
mi alma mil veces rota,
tanto es así que a veces,
te miro y no me toca.
Triste porque ella me dio,
un cerrojo sin llave,
expiró en el consuelo,
del volar de las aves.
Como las miles de otras,
dijo mil veces te amo,
pero se olvidó de mí,
y sé dejó los llantos.
no a mí sino a la nada,
el azul de tus ojos,
mientras, yo te miraba.
Este poema cargado,
de llanto sin medida,
solo guarda tristeza;
la mirada perdida.
Triste porque ella dejó,
mi alma mil veces rota,
tanto es así que a veces,
te miro y no me toca.
Triste porque ella me dio,
un cerrojo sin llave,
expiró en el consuelo,
del volar de las aves.
Como las miles de otras,
dijo mil veces te amo,
pero se olvidó de mí,
y sé dejó los llantos.