isaac newton
Poeta que considera el portal su segunda casa
El verano apenas empieza, sueñan las rosas en dulce pecado en la cara de los cisnes sonriendo rocas como ácidos en la boca y cuando esta fibra de los ojos oscurece el repartidor empieza hacer un homenaje adentro de la boca de las mujeres.
Ayer sábado explico un hombre violento, lleno de estrellas, el mejor siempre habla pero esta vez el repartidor se detuvo a un lado de la esquina, frente al semáforo, no tenía reloj, tenía un casco roto y su mandíbula no tiene color: es repetido el televisor, la ventana de los autos, mientras cada vez que repetían el horario en la radio un verdadero usurpador miro por la ventana.
El pelo de los demonios es del diablo, los imitadores no alcanzan a desaparecer, quien firma correctamente amanece como sus labios.
Ayer sábado explico un hombre violento, lleno de estrellas, el mejor siempre habla pero esta vez el repartidor se detuvo a un lado de la esquina, frente al semáforo, no tenía reloj, tenía un casco roto y su mandíbula no tiene color: es repetido el televisor, la ventana de los autos, mientras cada vez que repetían el horario en la radio un verdadero usurpador miro por la ventana.
El pelo de los demonios es del diablo, los imitadores no alcanzan a desaparecer, quien firma correctamente amanece como sus labios.