Envuelto en un halo de brisa,
danzando en ilusiones que te esperan,
inmaculado sol que me alimenta.
Se que Estás
justo aquí,
en esta poesía sin rostro que te sueña.
Dibujo lunas acompasando tu destello,
bostezo mieles cuando me entrego a tu recuerdo.
Te siento inmóvil
Justo en mi cuerpo,
en el punto donde el dolor se vuelve verbo
y se encierran en palabras los suspiros.
Te tengo aquí,
en el espacio donde duerme tu silencio,
enseñándole a mi piel a susurrar un verso.
Vida mía
¿Es que acaso se puede desfragmentar un sueño?
Tú estás
justo aquí,
allanando mi horizonte, profanando mis almohadas,
acorralado entre mi alma y lo que gritan mis anhelos;
encapsulado en mi pasión,
en el lugar situado entre mi mente y mis reflejos.
Tu estás
justo aquí,
bautizado y refrendado por mis cielos,
en un sitio en la memoria que no aprende los olvidos.
Vida mía
dime,
¿acaso es posible subsistir sin la otra mitad de mi respiro?