Todavía hay gente soñando con el socialismo y el comunismo. Justo en estas fechas se celebran 25 años del primer golpe al gobierno soviético, aunque realmente más parecería una autogolpe dado por la rama más extrema del comunismo para evitar la salida de este sistema político económico a manos de Gorbachov.
Si se pusieran a estudiar un poco la historia de los pensamientos políticos, mucha gente de izquierda se sentiría traicionada al saberse su origen burgués y clasista, de la mano de gremios artesanales y comerciantes.
No existió una verdadera izquierda como movimiento político, sino una careta humanista tras la lucha por el poder.
Tampoco fue real la imagen quijotesca del revolucionario combativo por la libertad ajena, sino grupos mercenarios para imponer un régimen.
Ni fue real tampoco toda la campaña acusatoria de los errores de los demás, sino un cartel que cubra sus propios errores.
Pero la idea humanista sigue allí... y debe cuidarse y protegerse. Tal vez se le siga llamando izquierda por costumbre, o por el hecho mítico de que la mano izquierda no deba conocer las dádivas de la mano derecha...
De joven me uní a ese ideal humanista, y por ello logré muchas satisfacciones... y golpes. Lastimosamente al lograr convocatoria cada vez mayor, la política asomó sus garras y me alejé.
No deseo ver de nuevo el ideal cooperativo, comunitario, solidario, humanitario... envuelto en discursos de politiqueros, o de aspirantes a ser el centro de la atención por una barba o un discurso. La lucha por el poder no ha sido de mi agrado, y menos luchar para que otros ejerzan el poder que por solidaridad nos pertenece y responsabiliza a todos.
Socialistas de pacotilla les decían... no tanto de pacotilla... diría mas bien: socialistas de papel moneda.