José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
He subido al piso de arriba.
Estaban de fiesta.
Demasiado ruido
para concentrarme en mis estudios
y mis masturbaciones.
Celebraban un cumpleaños.
Una señora cumplía 100 años.
He tenido que matarla.
Chillaba como un cerdo.
Le retorcía el cuello muy despacio.
Se lo merecía la muy puta
por llegar a los cien años.
Algunos familiares de la señora centenaria me animaban.
Me aplaudían
a cada giro que aplicaba
al cuello de la venerable anciana.
Los niños bailaban danzas típicas.
Juan estaba ocupado contando las velas de la tarta.
Ahora 98
Ahora 101
Estaba tan concentrado
que ni sabía que su madre estaba siendo asesinada
y no atinaba a contar las cien putas velas.
Anita, su mujer, le ha comentado que las velas ya no son necesarias,
muerta la centenaria, muerta la rabia.
Esto ha degenerado en una discusión bastante violenta.
Anita sufre Alzehimer. Juan sufre Parkinson.
Suelen discutir a menudo.
Creo que un día se clavarán un cuchillo o un tenedor.
Lentamente el ruido ha decrecido.
He regresado a mi casa a reemprender mis asuntos.
¡Qué tristeza!
Mi nuevo amigo aparecía como no conectado en el messenger.
Tan bien que íbamos contándonos lo que nos medía el miembro.
Bueno tengo muchos amigos más.
Vaya,
parece que ahora están de fiesta en el piso de abajo.
Estaban de fiesta.
Demasiado ruido
para concentrarme en mis estudios
y mis masturbaciones.
Celebraban un cumpleaños.
Una señora cumplía 100 años.
He tenido que matarla.
Chillaba como un cerdo.
Le retorcía el cuello muy despacio.
Se lo merecía la muy puta
por llegar a los cien años.
Algunos familiares de la señora centenaria me animaban.
Me aplaudían
a cada giro que aplicaba
al cuello de la venerable anciana.
Los niños bailaban danzas típicas.
Juan estaba ocupado contando las velas de la tarta.
Ahora 98
Ahora 101
Estaba tan concentrado
que ni sabía que su madre estaba siendo asesinada
y no atinaba a contar las cien putas velas.
Anita, su mujer, le ha comentado que las velas ya no son necesarias,
muerta la centenaria, muerta la rabia.
Esto ha degenerado en una discusión bastante violenta.
Anita sufre Alzehimer. Juan sufre Parkinson.
Suelen discutir a menudo.
Creo que un día se clavarán un cuchillo o un tenedor.
Lentamente el ruido ha decrecido.
He regresado a mi casa a reemprender mis asuntos.
¡Qué tristeza!
Mi nuevo amigo aparecía como no conectado en el messenger.
Tan bien que íbamos contándonos lo que nos medía el miembro.
Bueno tengo muchos amigos más.
Vaya,
parece que ahora están de fiesta en el piso de abajo.
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