marquelo
Negrito villero
Dejé mis signos escondidos en la admiración de los locos
Un trance matutino rayó la última arruga de mi frente junto con la luz
y la incesante noticia de las formas puras del dolor ( ese reino desgarrado de vestidos).
Sobre el lomo piedras de colores infantiles que no llevan a ningún camino
Dejé de esperar ver peces en los vasos con agua
Dejé de colgar deseos. Aposté todo a un viento. Pero mi cordón umbilical era tripa rancia.
La muerte llegó con su glotonería de huesos. No dejó a nadie dormido.
Aún así el aire es una buena azotea.
Me empiné. Salté. Y me divertí buscándome en el sitio que no me soñé.
No quedan cordones para ajustar el tiempo.
Aún se regalan iglesias en las ferias...
Un trance matutino rayó la última arruga de mi frente junto con la luz
y la incesante noticia de las formas puras del dolor ( ese reino desgarrado de vestidos).
Sobre el lomo piedras de colores infantiles que no llevan a ningún camino
Dejé de esperar ver peces en los vasos con agua
Dejé de colgar deseos. Aposté todo a un viento. Pero mi cordón umbilical era tripa rancia.
La muerte llegó con su glotonería de huesos. No dejó a nadie dormido.
Aún así el aire es una buena azotea.
Me empiné. Salté. Y me divertí buscándome en el sitio que no me soñé.
No quedan cordones para ajustar el tiempo.
Aún se regalan iglesias en las ferias...