darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se eterniza el dolor
en un instante,
la eutanasia instintiva
se hace obligación,
todos pasan
y alguien muere
en un microedén;
la falta de pábulo
le adhiere las entrañas
a la columna.
Un eco lastimero llega a los oídos
de un dios paupérrimo,
sonidos desgarran el caos
de un día monstruoso.
Se extingue una existencia
en el exilio de una conciencia enferma.
Vísceras tumefactas
a punto de estallar
en un espacio hermético.
El éter escucha los aullidos nauseabundos.
¡He ahí, el quejido de un can moribundo!