Una chiquilla en un prado
fue a buscar una amapola,
y en su lugar encontró
una hermosa rosa roja.
¡Esta amapola es muy rara!
-dijo viendo sus espinas-
y al cogerla con la mano
en el dedito se pincha.
¡Ay! -exclamaba la niña
cuando sentía el pinchazo-
pero se guardó la flor
y se marchó caminando.
Una gotita de sangre
le resbaló por el brazo,
y se cayó en el camino
justo en el agua de un charco.
El agua cambió de tono
y se puso un poco rosa,
mientras la niña cantaba
una canción muy hermosa.
xxx
Churrete