Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Con qué elocuencia descifré la nota
que fue mi rostro frágil armadura!
Miré mi copa en tal envergadura
pues rebosante estaba en luz remota.
Sentí el Parnaso, el as, el rey, la sota;
de golpe la infusión en mi llanura,
el vuelco al corazón en la espesura,
y el vino tinto dando en lo que brota.
La fortaleza que me da esta tinta
la otorga sólo Dios a mi persona
por la creatividad que tengo encinta.
¡Oh, qué grandeza que mi voz pregona
por tanta variedad que el verso pinta
la risa de mi pluma, la amazona!
que fue mi rostro frágil armadura!
Miré mi copa en tal envergadura
pues rebosante estaba en luz remota.
Sentí el Parnaso, el as, el rey, la sota;
de golpe la infusión en mi llanura,
el vuelco al corazón en la espesura,
y el vino tinto dando en lo que brota.
La fortaleza que me da esta tinta
la otorga sólo Dios a mi persona
por la creatividad que tengo encinta.
¡Oh, qué grandeza que mi voz pregona
por tanta variedad que el verso pinta
la risa de mi pluma, la amazona!
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