Estimada Isabel, gracias por tu atenta lectura. Trataré de atender a tus dudas puntuales:
1. En el parágrafo 29.2.2 de «Nueva gramática de la lengua española» (RAE, 2010) se nos comenta que en el origen de ls preposición «durante» está el participio de presente del verbo «durar». Pone un ejemplo este libro con la frase «durantes los días de su matrimonio», donde el plural en «durantes» muestra a las claras que se trata de un participio y no de la preposición. En el parágrafo 7.4.2 de la misma obra se nos explica que este mismo origen, en el participio de presente, tienen muchos adjetivos, como «caminante», «hablante», «amante».
Finalmente en el parágrafo 6.2.4c de la misma obra nos comentan dos cosas interesantes para nuestro caso: que el sufijo «-nte» se suele aplicar a verbos de estado (comparándolo con el sufijo «-dor»), y que los adjetivos formados de esta forma admiten a menudo ser usados como sustantivos: «ignorante», «comediante», etcétera. En fin, todas estas cosas las veo ahora, cuando escribí el verso me resultó interesante la palabra «durante» por su sentido de «el que dura», el que va dejando atrás su pasado en el camino: este sentido se superpone con el de la preposición (que en el contexto querría decir «presente»), y las razones anteriores confluyen a mostrar que esta superposición semántica está lejos de ser antojadiza, tiene sus raíces en el origen de la lengua.
En cuanto al lugar del «va», lo que se dice es que ese pasado va quedando en las hojas caídas, amistades cercenadas: el lugar que tú sugieres dejaría sin sentido, a mi parecer, al «en» inicial.
2. Creo que nuestra identidad es en buena medida consecuencia de nuestra imagen de nosotros mismos, y pienso que una de las funciones esenciales de la amistad es la de contribuir, como espejos cariñosos, a sostener esta imagen, por eso lo de los «espejos tentadores»: buenos amigos son los que nos ven y nos dicen lo que ven, de alguna manera.
3. El sentido de la palabra «noche» en el último verso es doble: por un lado el de esa oscuridad del olvido en que quedan esas amistades perdidas, como tú viste; por el otro se contrapone a la palabra «día» de la misma estrofa, indicando que al llegar la noche Sísifo deshace lo que durante el día hizo, entregándole a ella los frutos, esas amistades.
abrazo
Jorge