Lírico.
Exp..
La aparición
Fíjate bien en ese camarero,
la ajada dignidad de su porfía;
fíjate en ese viejo, en su alegría
minúscula al manchar su cenicero.
Mira la soledad de aquel obrero
matando los minutos con lejía
de la que huele bien; mira a la cría
que juega sin saber qué es el dinero.
Empápate de vida, muere henchido
entre la inmensidad de esta locura
en la que, sin quererlo, estás metido.
Toda esta extraña aparición perdura
en otro mundo donde el sinsentido
con que vivimos, vuelve a su cordura.
Fíjate bien en ese camarero,
la ajada dignidad de su porfía;
fíjate en ese viejo, en su alegría
minúscula al manchar su cenicero.
Mira la soledad de aquel obrero
matando los minutos con lejía
de la que huele bien; mira a la cría
que juega sin saber qué es el dinero.
Empápate de vida, muere henchido
entre la inmensidad de esta locura
en la que, sin quererlo, estás metido.
Toda esta extraña aparición perdura
en otro mundo donde el sinsentido
con que vivimos, vuelve a su cordura.