La apuesta

dulcinista

Poeta veterano en el Portal
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Fue una apuesta. Tres amigos de los que Corentin Long era el más osado y decidido; así que cuando
llegó la hora señalada y vio que ninguno de sus amigos se habían presentado en la puerta del cementerio, creyó que había ganado la apuesta. Saltó la tapia del camposanto y se dirigió a uno de los nichos abiertos alumbrándose con una lámpara; eligió para pasar la noche uno al azar; introdujo primero los pies, y quedó con la cabeza para afuera, frente a la lámpara. Le costó trabajo dormirse pero al final lo consiguió. De madrugada lo despertó un sobresalto: alguien o algo le tiraba de los pies; en alguna parte se oía como un rasgar de uñas o garras. Era indudable que lo habían arrastrado hacia el interior del nicho, pues la lámpara estaba más alejada de su cara. Con un gran impulso de los pies quiso salirse fuera de la tumba y al hacer eso cayó la lámpara al suelo y se apagó. En ese momento se despertó y quiso encender la luz de la mesilla de noche. No la encontró, lo que halló fue algo plano y duro frente a él. No había luz, solo oscuridad. No había lámpara, solo tinieblas. No había nada más que silencio. Le era casi imposible respirar. Era la nada, la muerte, la tumba, la caja donde yacía su cuerpo aún con vida, su cuerpo que pronto estaría en la insondable región de los muertos.

Eladio Parreño Elías

26-Agosto-2012
 
uy, eso si que es terrorifico,,...yo ni aunq me paguen me duermo enun cementerio:::ojos2::: y que no me hablen de muertos, mucho pa una semana...


exelente relato. vale la pena ser leído y comentado.

pero ya mi voyyyyyyyyyyyyyy....ando buscando alegría. besos
 
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Fue una apuesta. Tres amigos de los que Corentin Long era el más osado y decidido; así que cuando
llegó la hora señalada y vio que ninguno de sus amigos se habían presentado en la puerta del cementerio, creyó que había ganado la apuesta. Saltó la tapia del camposanto y se dirigió a uno de los nichos abiertos alumbrándose con una lámpara; eligió para pasar la noche uno al azar; introdujo primero los pies, y quedó con la cabeza para afuera, frente a la lámpara. Le costó trabajo dormirse pero al final lo consiguió. De madrugada lo despertó un sobresalto: alguien o algo le tiraba de los pies; en alguna parte se oía como un rasgar de uñas o garras. Era indudable que lo habían arrastrado hacia el interior del nicho, pues la lámpara estaba más alejada de su cara. Con un gran impulso de los pies quiso salirse fuera de la tumba y al hacer eso cayó la lámpara al suelo y se apagó. En ese momento se despertó y quiso encender la luz de la mesilla de noche. No la encontró, lo que halló fue algo plano y duro frente a él. No había luz, solo oscuridad. No había lámpara, solo tinieblas. No había nada más que silencio. Le era casi imposible respirar. Era la nada, la muerte, la tumba, la caja donde yacía su cuerpo aún con vida, su cuerpo que pronto estaría en la insondable región de los muertos.

Eladio Parreño Elías

26-Agosto-2012


Escalofriante e imaginativo relato, mi querido Eladio, una muerte anunciada para este osado hombre, que la curiosidad le llevó al otro mundo.

Te felicito y te lleno de estrellas estas impresionantes letras.

Un beso y toda mi admiración para tu fructífera obra.
 
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Fue una apuesta. Tres amigos de los que Corentin Long era el más osado y decidido; así que cuando
llegó la hora señalada y vio que ninguno de sus amigos se habían presentado en la puerta del cementerio, creyó que había ganado la apuesta. Saltó la tapia del camposanto y se dirigió a uno de los nichos abiertos alumbrándose con una lámpara; eligió para pasar la noche uno al azar; introdujo primero los pies, y quedó con la cabeza para afuera, frente a la lámpara. Le costó trabajo dormirse pero al final lo consiguió. De madrugada lo despertó un sobresalto: alguien o algo le tiraba de los pies; en alguna parte se oía como un rasgar de uñas o garras. Era indudable que lo habían arrastrado hacia el interior del nicho, pues la lámpara estaba más alejada de su cara. Con un gran impulso de los pies quiso salirse fuera de la tumba y al hacer eso cayó la lámpara al suelo y se apagó. En ese momento se despertó y quiso encender la luz de la mesilla de noche. No la encontró, lo que halló fue algo plano y duro frente a él. No había luz, solo oscuridad. No había lámpara, solo tinieblas. No había nada más que silencio. Le era casi imposible respirar. Era la nada, la muerte, la tumba, la caja donde yacía su cuerpo aún con vida, su cuerpo que pronto estaría en la insondable región de los muertos.

Eladio Parreño Elías

26-Agosto-2012
Buen relato amigo Eladio,, si es que con esas cosas no se juegan, nunca hay que tentar a la muerte, y menos en un cementerio, que es su territorio, al final pasa factura, vivo o muerto él termina en una caja, ha sido un placer leerlo, un abrazo amigo.
 
Ufffff poeta estas es una de las que nos tienes acostumbrados, contigo lo tengo claro te disfruto caliente y terrorifico jajaja gracias Eladio por tu entrega y por ser como eres, bendiciones y todo mi cariño desde mis mares.
 
Uuuyyy que miedito!!!me gusta leerte mas apasionado!!pero te destacas en todo lo que escribes..un placer pasar por tu terrorífico escrito..un abrazo..Gaby
 
Buen relato nos dejas querido amigo Eladio, las apuestas a veces hacen ganar y
otras veces hacen perder hasta los estribos, y más en un cementerio que ahí se
puede llegar a perder hasta lo nunca encontrado. Me sorprende tu imaginación
desbordante deja al lector de empezar y llegar hasta el final.
Te felicito por tu excelente trabajo que me ha encantado.
Besos y un abrazo cálido de tu querida amiga Tere . TB
 
Uy... mejor que no se presentara ninguno... ese momento solo es de uno... jeje... La realidad que me imprecionó, Dulcinista. Te felicito, me encantó, muchas gracias. Un fuerte abrazo
 
Querido Eladio me gusto mucho esta parte de ti que no conocia.... Creo que todos de alguna forma tenemos el miedo y el terror dentro del ado escuro de nuestras vidas. No te dejare estrellas si no unas linternas para esta parte de mi entre tinieblas .

Cariños Maru.
 
Y es que no se puede jugar con la muerte..Escalofriante relato, de excelente factura. Estaba deshabituada ya a tus historias de terror. Me ha atrapado. Mis felicitaciones, Eladio. Un abrazo.
 
Excelente relato Eladio, terrorífica experiencia
sin retorno para el amigo de la apuesta.
Realmente un despertar para morir,
debe de ser de infarto. No quisiera tener
esa experiencia. Un fuerte abrazo
estimado amigo.
Santi.
 
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Fue una apuesta. Tres amigos de los que Corentin Long era el más osado y decidido; así que cuando
llegó la hora señalada y vio que ninguno de sus amigos se habían presentado en la puerta del cementerio, creyó que había ganado la apuesta. Saltó la tapia del camposanto y se dirigió a uno de los nichos abiertos alumbrándose con una lámpara; eligió para pasar la noche uno al azar; introdujo primero los pies, y quedó con la cabeza para afuera, frente a la lámpara. Le costó trabajo dormirse pero al final lo consiguió. De madrugada lo despertó un sobresalto: alguien o algo le tiraba de los pies; en alguna parte se oía como un rasgar de uñas o garras. Era indudable que lo habían arrastrado hacia el interior del nicho, pues la lámpara estaba más alejada de su cara. Con un gran impulso de los pies quiso salirse fuera de la tumba y al hacer eso cayó la lámpara al suelo y se apagó. En ese momento se despertó y quiso encender la luz de la mesilla de noche. No la encontró, lo que halló fue algo plano y duro frente a él. No había luz, solo oscuridad. No había lámpara, solo tinieblas. No había nada más que silencio. Le era casi imposible respirar. Era la nada, la muerte, la tumba, la caja donde yacía su cuerpo aún con vida, su cuerpo que pronto estaría en la insondable región de los muertos.

Eladio Parreño Elías

26-Agosto-2012


Excelente relato de terror, digno de tu magna pluma y enorme talento narrativo. Gracias por compartir, Eladio. Mis felicitaciones y un fuerte abrazo mi estimado amigo.
 
Un relato rico en expresión, el lenguaje excelente, captura el interés y envuelve al lector en la situación... el unico pero q yo le pondría es que me hubiese gustado que hablara más de las sensaciones que vive él al reconocerse en ese sitio, que el cierre lo sentí anticipado, en mi humilde opinión tenias material para extender el desarrollo; pero eso solo significa q me agrado el cuento... siempre se quiere más cuando algo nos gusta, kisses.

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Fue una apuesta. Tres amigos de los que Corentin Long era el más osado y decidido; así que cuando
llegó la hora señalada y vio que ninguno de sus amigos se habían presentado en la puerta del cementerio, creyó que había ganado la apuesta. Saltó la tapia del camposanto y se dirigió a uno de los nichos abiertos alumbrándose con una lámpara; eligió para pasar la noche uno al azar; introdujo primero los pies, y quedó con la cabeza para afuera, frente a la lámpara. Le costó trabajo dormirse pero al final lo consiguió. De madrugada lo despertó un sobresalto: alguien o algo le tiraba de los pies; en alguna parte se oía como un rasgar de uñas o garras. Era indudable que lo habían arrastrado hacia el interior del nicho, pues la lámpara estaba más alejada de su cara. Con un gran impulso de los pies quiso salirse fuera de la tumba y al hacer eso cayó la lámpara al suelo y se apagó. En ese momento se despertó y quiso encender la luz de la mesilla de noche. No la encontró, lo que halló fue algo plano y duro frente a él. No había luz, solo oscuridad. No había lámpara, solo tinieblas. No había nada más que silencio. Le era casi imposible respirar. Era la nada, la muerte, la tumba, la caja donde yacía su cuerpo aún con vida, su cuerpo que pronto estaría en la insondable región de los muertos.

Eladio Parreño Elías

26-Agosto-2012
 
Con lo macabro no se juega.
Hechaba de menos tus interesantes prosas. Los versos te quedan perfectos, mas la prosa tienes más libertad para dar rianda suelta a tu grandísima imaginación.
Estrellas a tu "macabro" escrito.
Como siempre me deleito con tu genialidad.
Castro.
 
Dicen que la curiosidad mató al gato... yo desde luego, elegiría cualquier sitio para pasar la noche alejada unos cuantos kilómetros de ese lugar, yuyú, miedo, pánico... ayayayayya
Grato volver a leerte en estos relatos amigo, se echaba a faltar
Besos y estrellas
Eva
 
órales!!! chido relato. algunos muertos me caen mejor que algunos vivos...

un placer leerle mi estimado, un abrazo fuerte.
 
¡Jesús!,Querido poeta,esta sucesión de imágenes y ese sueño dentro de otro sueño que al final resulta que de sueño nada me ha dejado de piedra,justito para no dormir esta noche, porque esa imagen de una persona viva dentro de una tumba me deja,particularmente y como es lógico,sin aliento.¡Por algo no me gusta demasiado apostar!
Mis felicitaciones,esta vuelta a tus orígenes no tiene desperdicio.
Un beso.
 
MaríaA.G;4330798 dijo:
Escalofriante e imaginativo relato, mi querido Eladio, una muerte anunciada para este osado hombre, que la curiosidad le llevó al otro mundo.

Te felicito y te lleno de estrellas estas impresionantes letras.

Un beso y toda mi admiración para tu fructífera obra.
Gracias mi querida amiga, un beso.
 
....uffff!!!
si no sabes respetar a los muertos, que aun están vivos
como humo y espejismos, mejor mantenerse alejados de ellos...
los muertos huelen el terror, la burla, y algunos regresan
para vengarse...o para que alguien tome su lugar...
me gusto tu relato, hace tiempo que no escribías estos temas,
y aun tienes ese toque mágico que pones en todas tus obras
dignas de admirar...por supuesto mi querido amigo...
que me ha gustado...
estrellas , saludos y besos...
 

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