PcWolf
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aferrándome a su columna desnuda,
respirando su aliento de neblina,
su lengua me sabía a frío; la noche me poseía.
Estrellas curiosas miraban desde lejos
consumiéndose de un fulgor intenso.
Descendía un velo traslúcido sobre mi cuerpo
y aquella sensación que llevaba dentro
hizo que mi alma baile en la oscuridad
con la canción amargada de las almas olvidadas;
de los demonios y sus tambores de guerra;
de las hojas secas que se arrastran de pena
y esa brisa; que acaricia sólo en el cementerio
hacía de corneta al soldado olvidado, muerto.
Cuando quise ver sus ojos un espectro me los ocultaba
pero amanecía y a la puerta del día tocaba el alba
Era yo, mi cuerpo agónico el que danzaba con mi alma
muriéndonos los dos a la llegada del sol;
a la inevitable luz de la asesina mañana.
respirando su aliento de neblina,
su lengua me sabía a frío; la noche me poseía.
Estrellas curiosas miraban desde lejos
consumiéndose de un fulgor intenso.
Descendía un velo traslúcido sobre mi cuerpo
y aquella sensación que llevaba dentro
hizo que mi alma baile en la oscuridad
con la canción amargada de las almas olvidadas;
de los demonios y sus tambores de guerra;
de las hojas secas que se arrastran de pena
y esa brisa; que acaricia sólo en el cementerio
hacía de corneta al soldado olvidado, muerto.
Cuando quise ver sus ojos un espectro me los ocultaba
pero amanecía y a la puerta del día tocaba el alba
Era yo, mi cuerpo agónico el que danzaba con mi alma
muriéndonos los dos a la llegada del sol;
a la inevitable luz de la asesina mañana.
PcWolf.