La banca vacía me ve pasar,
testigo mudo de aquel amor,
donde tus risas solían sonar,
y mi vida hallaba su fervor.
En este parque, bajo el cielo azul,
nació nuestro amor, eterno y fiel,
promesas susurradas en un murmullo sutil,
y miradas profundas, un lazo tan cruel.
Hoy la banca está sola, mi amor no está,
el viento trae ecos de su voz,
y en cada rincón, su sombra está,
dejando en mi pecho un dolor atroz.
Recuerdo aquellos días de pasión,
nuestras promesas de nunca partir,
los besos que sellaban nuestra unión,
y ahora solo queda un triste sentir.
Tu ausencia pesa como un yugo frío,
cada rincón del parque guarda tu ser,
y aunque el tiempo pase y sigas vacío,
mi amor por ti jamás ha de perecer.
La banca vacía, altar de nuestro amor,
monumento a un lazo inmortal,
aunque no estés, en cada flor,
siento tu esencia, tan celestial.
Te extraño, mi amor, más allá de este dolor,
y en la soledad de este rincón hallo consuelo,
porque sé que algún día, en otro cielo,
nuestros corazones volverán a latir con fervor.
testigo mudo de aquel amor,
donde tus risas solían sonar,
y mi vida hallaba su fervor.
En este parque, bajo el cielo azul,
nació nuestro amor, eterno y fiel,
promesas susurradas en un murmullo sutil,
y miradas profundas, un lazo tan cruel.
Hoy la banca está sola, mi amor no está,
el viento trae ecos de su voz,
y en cada rincón, su sombra está,
dejando en mi pecho un dolor atroz.
Recuerdo aquellos días de pasión,
nuestras promesas de nunca partir,
los besos que sellaban nuestra unión,
y ahora solo queda un triste sentir.
Tu ausencia pesa como un yugo frío,
cada rincón del parque guarda tu ser,
y aunque el tiempo pase y sigas vacío,
mi amor por ti jamás ha de perecer.
La banca vacía, altar de nuestro amor,
monumento a un lazo inmortal,
aunque no estés, en cada flor,
siento tu esencia, tan celestial.
Te extraño, mi amor, más allá de este dolor,
y en la soledad de este rincón hallo consuelo,
porque sé que algún día, en otro cielo,
nuestros corazones volverán a latir con fervor.