Hejaran
Poeta asiduo al portal
LA BANDERA ESTABA IZADA
Hoy que tuve la dicha de contemplarte y acariciarte me pude dar cuenta que tenía era deseos de amarte.
Estabas maravillosa, tu sonrisa majestuosa le daba un brillo especial a ese perfil facial que te hace ver hermosa.
Mientras más besos te daba más me maravillaba de verte tan graciosa, como si estuvieras ganosa y desearas la misma cosa que yo me imaginaba.
Siendo una fecha imposible lo que compartíamos y disfrutábamos no podía ser posible, por ser este el complemento de algo que se siente por dentro y se calienta como un fusible.
No pensamos lo que hacemos, sólo que nos acariciamos y compartimos ese amor que nos tenemos.
Pero el paso estaba dado, el amor alborotado nos llevó a pensar lo que podía pasar, nos miramos muchas veces, sonreímos y nos volvimos a besar.
Cada uno se preguntaba qué era lo que deseaba, pero la bandera estaba izada y no podíamos hacer nada.
Por darle tiempo al tiempo y tener el amor contento, nos revolcamos una y dos veces sintiendo que la llama estaba hirviendo.
Y sin consultas previas me ayudaste a quitar las medias que era lo único que me faltaba, la suerte ya estaba echada, esta vez te toco a ti ser la sacrificada.
Hoy que tuve la dicha de contemplarte y acariciarte me pude dar cuenta que tenía era deseos de amarte.
Estabas maravillosa, tu sonrisa majestuosa le daba un brillo especial a ese perfil facial que te hace ver hermosa.
Mientras más besos te daba más me maravillaba de verte tan graciosa, como si estuvieras ganosa y desearas la misma cosa que yo me imaginaba.
Siendo una fecha imposible lo que compartíamos y disfrutábamos no podía ser posible, por ser este el complemento de algo que se siente por dentro y se calienta como un fusible.
No pensamos lo que hacemos, sólo que nos acariciamos y compartimos ese amor que nos tenemos.
Pero el paso estaba dado, el amor alborotado nos llevó a pensar lo que podía pasar, nos miramos muchas veces, sonreímos y nos volvimos a besar.
Cada uno se preguntaba qué era lo que deseaba, pero la bandera estaba izada y no podíamos hacer nada.
Por darle tiempo al tiempo y tener el amor contento, nos revolcamos una y dos veces sintiendo que la llama estaba hirviendo.
Y sin consultas previas me ayudaste a quitar las medias que era lo único que me faltaba, la suerte ya estaba echada, esta vez te toco a ti ser la sacrificada.
DERECHOS RESERVADOS.HEJARAN